Pecci recibió premio como el deportista del Bicentenario

La cámara de diputados de la República del Paraguay, distinguió al ex tenista y hoy capitán del team nacional de copa Davis, Víctor Manuel Pecci, como el deportista del Bicentenario, una designación con la que estamos totalmente de acuerdo y consideramos justa y merecida.

Pedro García Garozzo – pggsport@uhora.com.py

Sin embargo, como toda elección, no estuvo ajena a la polémica, que curiosamente estalló recién casi un mes después y fue generada por otro gran deportista, de sobrados merecimientos pero también lamentablemente, con frecuentes actitudes contradictorias y no siempre acertadas como José Luis Chilavert.

Victor Pecci posa junto a familiares y dirigentes del deporte nacional, el titular del Comité Olímpico y la Asociación de Tenis, Camilo Pérez y el ministro de deportes, Paulo Reichardt, tras recibir el premio.

Cuando por votación de televidentes hace once años, un canal de televisión, eligió al mejor deportista del siglo, el premio lo llevó precisamente él. En esa oportunidad formamos parte de los periodistas participantes de aquella programación y nuestro voto fue para Víctor Pecci.

Más allá de la desagradable situación que se tuvo que soportar en estos últimos días con las desagradables declaraciones del ex arquero, (que no tiene el respeto que Pecci y otros a él le dispensaron en aquella oportunidad), cabe una reflexión acerca de lo que consideramos una nombramiento plenamente acertado por parte de los legisladores, con todo el respeto y admiración que se merecen otras grandes figuras de nuestro deporte, como Arsenio Erico, Carlos Franco y por supuesto José Luis Chilavert, quien rompió el molde tradicional del golero que sólo está bajo los palos para atajar y plasmó la nueva imagen del arquero polivalente e incluso goleador.

En su momento, cuando Corporación Deportiva Fénix, cumplió medio siglo de vida, elegimos a quienes en ese momento considerábamos las figuras máximas del deporte paraguayo de todos los tiempos. Como ahora, como siempre, la elección fue difícil y sobre todo cuando hay quienes no aceptan que se pueda pensar diferente a lo que ellos consideran. Pero ya entonces la nominación recayó en Víctor Pecci en la rama masculina y en la mayor basquetbolista mujer que tuvo el Paraguay, Edith Nunes en la femenina.

¿Por qué entendemos que Pecci es el mejor de todos los tiempos? Sobran motivos y más lo valoramos hoy, cuando tanto nos cuesta encumbrar a tenistas nacionales en la tan competitiva arena internacional.

Como amateur, fue vencedor del abierto de Francia y del Orange Bowl entre otros grandes logros. Ya pintaba para estrella.

Como profesional, Victor no solo fue top ten mundial y finalista de Roland Garros, en una época en la que para llegar a esa decisión con el absoluto rey del momento, el sueco Bjorn Borg, le tuvo que ganar antes entre otros nada menos que a Jimmy Connors y Guillermo Vilas. Fue un verdadero milagro de generación espontánea. Un fenómeno. No tuvo arquetipos en el medio en quienes inspirarse para jugar. No logró imponerse en un deporte de masas. Se hizo solo, blandiendo su raqueta por el mundo, entrando a una órbita absolutamente inexplorada, desconocida por cualquier paraguayo en ese tiempo.

Cuando empezó a ganar a fenómenos (a todos los de su época) hizo figurar a Paraguay en el mapa tenístico mundial y no solo fue admirado y seguido por propios sino por extraños (como un turista norteamericano que encontramos en un tren a Bastaad, donde Paraguay enfrentaba a Suecia en copa Davis y nos dijo que venía expresamente para ver “a mi ídolo Víctor Pecci”)

Tuvo la capacidad de transformar un deporte de élite en popular. No sólo se puso la albirroja para resucitar la presencia paraguaya en copa Davis, sino convenció a su amigo boricua Francis González para que lo acompañe en la justa por equipos en la que sostuvo a Paraguay nada menos que siete temporadas consecutivas en el Grupo Mundial.

Ni bien se retiró de los courts como atleta, forjó como joven coach la más brillante generación de tenistas mujeres de la historia, una de las cuales (Rossana de los Ríos) ganó también como él, Roland Garros Junior y fue top uno del mundo.

Algo más sobre la polémica surgida a posteriori del nombramiento. Cuando terminaba aquel programa de televisión que recordamos líneas arriba, el colega Arturo Rubín ya fuera de cámara y en plática entre periodistas que participamos en el panel, hizo esta reflexión visionaria: “Ganó Chilavert, el Erico del futuro”. Ocurre que el Gran Erico, había tenido curiosamente entre el público (que en su mayoría apenas había oído hablar de él por obvios motivos generacionales) muy pocos votos. En el futuro, si se hace una encuesta nuevamente, al extraordinario arquero, le puede pasar lo mismo. Debiera por tanto, aprender ya a soportar las decisiones del corazón de los hinchas. Todos tenemos derecho a opinar y a querer a quien nos guste. El sentimiento no se impone por la fuerza y menos con polémicas y desubicadas expresiones.

Deja una respuesta