Tony García: Reparador de sueños

Por Yelimar Requena (Venezuela) – Periodista Joven AIPS América

LIMA, Perú, 8 de agosto de 2019.- Su muchacho adolorido regresa del combate buscando alivio para sus dolencias. Cojea y luce agotado, pero ya ha ganado seis batallas y se prepara para jugarse la posibilidad de obtener una medalla de oro para su país. Rendirse no es opción. Una vez más lo atiende e intenta adormecer el dolor en el codo que le resta potencia a su espada. Lo ayuda a recobrar fuerzas y lo envía a la pedana, donde –a pesar del desgaste- consigue la histórica victoria.

El hombre, de nombre Tony García, estalla en llanto. Aun no lo cree. Horas antes de la competencia analizaban la posibilidad de desistir y ahora están en la final. No puede estar más orgulloso de su muchacho, que no es otro que el esgrimista venezolano Rubén Limardo, medallista olímpico de Londres 2012.  

Al encontrarse de frente el abrazo parece eterno. Reviven las muchas horas de terapia que debieron cumplir juntos para que Rubén consiguiera volver a sujetar una espada sin sentir que se le desvanecía el brazo. Recuerdan que hace apenas unas horas estaban haciendo la última rehabilitación de cara a la competencia y sonríen. Indudablemente son familia.

Minutos después, Rubén consigue el oro y presume a Tony como el verdadero héroe de esta historia. No tiene capa, ni súper poderes, pero su licenciatura en fisioterapia basta.

Desde hace dos años es el encargado de tratar las lesiones del ahora campeón panamericano de espada. El responsable de que se mantenga de pie aun cuando le fallan las rodillas. Su afinidad es increíble y es que parece que sus historias estaban destinadas a cruzarse en la conquista del éxito.  

Alguna vez Tony recurrió a Limardo para pedirle consejos de esgrima, pues el también practicaba la disciplina en su natal Carabobo, y así inició su historia.

“Yo le escribía siempre para pedirle consejos, incluso antes de Londres, y él siempre estaba dispuesto a ayudarme. Cuando deje el sable para estudiar fisioterapia le dije: algún día voy a trabajar contigo; y él me dijo que lo llamara después que me graduara. El resto es historia”, comentó sonriente el joven carabobeño que hoy vive en Polonia junto a los Limardo.  

Indudablemente, la medalla de oro en estos Juegos Panamericanos lleva grabado el nombre de Tony García, que al igual que Rubén trabajó en cada combate hasta conseguir el pase a la final. Batalla tras batalla su muchacho iba a rehabilitarse para recuperar fuerzas y él estaba ahí, listo para aliviarle el dolor e impulsarlo a seguir.

En su mente probablemente repasó, una y otra vez, sus diplomados en fisioterapia deportiva y terapia manual. Todo para hacer posible la conquista del podio.  En principio la angustia era incontrolable, pero ya a mitad de competencia estaba convencido de que sería un gran día.

“Cuando lo vi en octavos, sabía que algo grande iba a pasar. Él es un guerrero, nunca se da por vencido, y si él no lo hace, menos yo”, explicó con la voz entrecortada, mientras aseguraba estar convencido de que junto a los Limardo todo es posible.  

“Rúben me enseña que con convicción todo se puede…. Vamos por Tokio”, concluyó.