Terrible, historia de éxito que surgió de un barrio bravo

Aunque no me lo creas pero nominado para Premio Nacional del Deporte 2011, con el privilegio de que su nombre quedará inmortalizado en el centro de rendimiento de altura de la Sierra de San Pedro Martir en Baja California, y con la expectativa de lograr su quinto título mundial, Erik Morales regresa a lo fundamental, a la sencillez de la que se alejó una temporada y lo separó de su padre,  entrenador y promotor.

Por Raúl García Salguero – rbuzos@yahoo.com

Estas líneas son producto de una breve  entrevista de Morales que se dio espontanea, y sin planear,   y comentar que “en diciembre espero defender el título, luego bajare de peso y buscare otro campeonato mundial, puede ser en el segundo semestre del 2012”.

Ya en platica con quien esto escribe mencionó que admira mucho a Julio César Chávez, uno de los mejores peleadores en la historia del boxeo mexicano y al recordar sus orígenes vienen a su mente el inicio de su carrera,  hizo más de 100 peleas amateurs y varias veces lo premiaron como deportista del año los cronistas de la fuente.

Un día después de que el Gobernador José Guadalupe Osuna Millán anunció   el proyecto de un nuevo centro de alto rendimiento en la Sierra de San Pedro Mártir que llevara el nombre del campeón  en ese lugar que cuenta con una elevación de más de 2 mil metros sobre el nivel del mar, dijo que “es similar a la montaña de Big Bear en Los Angeles, mucho menos que el Centro Ceremonial Otomí en el estado de México pero esta adecuada para lo que requiere un boxeador, les pediré que no pongan bicicletas para que la preparación sea natural”.

En la reunión donde también estaba presente la juez internacional de natación Anette Arellano, una tijuanenense que estará sancionando pruebas acuáticas en los próximos Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, Erik recuerda además el apoyo que recibió de periodistas deportivos como Raúl Topete quien le heredó el apodo de “Terrible”.

La plática continuo para refrescar la memoria ya que en el 2009 mientras viajaba de Tijuana a Nicaragua para un homenaje que le habían preparado periodistas deportivos de ese país, en el trayecto al Distrito Federal coincidió en vuelo con el entonces presidente municipal,  Jorge Ramos, ahí a mas de 10 mil metros de altura decidió regresar al boxeo y oficialmente lo hizo en Managua.

Recordó como acompañado de su esposa Andrea Mora, Morales en ese 2009 y junto con quien redacta esta líneas nos platicamos   los sueños, uno quería ser campeón del mundo por cuarta ocasión, otro buscaba un lugar en el Comité Ejecutivo de la Asociación Internacional de la Prensa Deportiva (AIPS), el tiempo de encargo de hacer realidad esos proyectos.

La plática se interrumpió,  pero yo seguí con la mente recordando muchas hazañas del niño que conocí cuando tenía menos de 15 años de edad y como hace poco más de dos años, en la primera quincena de febrero del 2009  él era director del Instituto del Deporte de Tijuana y me tocó ser portador de una invitación muy especial: Sería homenajeado la cena de premiación anual de la Asociación de Cronistas Deportivos de Nicaragua (ACDN).

Hablé con Morales, se hicieron los arreglos, viajamos a Nicaragua, el lo hizo acompañado de su esposa Andrea y entre las actividades se programó una nutrida rueda de prensa donde el tijuanense anunció su regreso a los encordados, esto cuando aún estaban frescas sus últimas cuatro peleas en el boxeo, dos de ellas ante el sensacional peleador filipino Manny Pacquiao, en cruentas batallas y estaba con sobrepeso, pocos creían en el retorno del peleador.

Un experimentado periodista me dijo en esa ocasión, se está exponiendo mucho, puede ser un regreso frustrado a lo que yo conteste que no era el clásico retorno de un pelador que regresa por dinero y por aplausos, que era un boxeador que sabia administrar su carrera, que le gusta hacer lo que quiere, que es terco y un poco loco como quien esto escribe.

Respiré y le confié que con el apoyo de su esposa, de su padre de su madre lo lograría, además ya no estaba bajo las manos de codiciosos empresarios y que su nuevo equipo de trabajo le haría un traje a la medida para lograr un cuarto título, ya lo logró y como es terco y loco va por uno más y dicen que “no hay quinto malo”.

Antes de comentarles algo de la trayectoria del Terrible quiero comentarles que efectivamente Erik está regresando a sus orígenes, a lo fundamental, a lo que había olvidado por esa fama que lo elevo a ser uno de los peleadores mexicanos más atractivos para la televisión, un tiempo de olvido de su padre, con el ya se reencontró y parece que lo mismo hará con muchos periodistas que lo apoyaron en sus inicios y que nunca le pidieron ni recibieron nada a cambio.

En fin, laa historia de Morales ha sido de esfuerzo, prácticamente surgió de la nada, de uno de los barrios más bravos y famosos de esta ciudad fronteriza la Zona Norte, una área donde abundan las cantinas, los burdeles, por donde deambulan personas que intentan cruzar a Estados Unidos.

Sus éxitos comenzaron cuando su padre administró la carrera del peleador, le alejo los promotores vivales, situación que lo hizo convertirse en entrenador, promotor y apoderado de Erik hasta que se asoció con Fernando Beltrán con quien terminó contrariado al no estar de acuerdo en la manera en que llevaba la carrera del peleador tijuanense.

Luego de lograr sus tres campeonatos mundiales, Morales se retiro dos años del boxeo para hacer promociones artísticas, abrir una discoteca y se involucró en la política, se le mencionaba con posibilidades de ser diputado pero no lo dejaron avanzar en este campo pero le permitieron ser director de deportes en Tijuana.

Erik es nacido en el estado de Guanajuato, pero desde muy niño llegó a Tijuana.

Como se recordará la fecha del 17 de septiembre del 2011 quedará para siempre en el memoria del boxeo mexicano y es que ese día el bajacaliforniano Érik “Terrible” Morales se convirtió en el primer azteca en consagrarse en cuatro divisiones diferentes en el orbe.

Luego de 59 peleas en el boxeo profesional, de las cuales ganó 52, 36 de ellas por la vía del cloroformo, quien salió de la Zona Norte de Tijuana, ha escrito su nombre con letras de oro a sus 35 años de edad.

Bajo la dirección de su padre, José “Olivaritos” Morales, el “Terrible” se abrió paso desde que llegó al boxeo rentable en 1993, año en el que conoció su primera victoria ante José Orejel, siendo el inició hacia el estrellato en el boxeo mundial.

Como una de la figuras más sólidas del boxeo tijuanense, Érik Morales pronto enseñó su casta al apoderarse del cetro nacional supergallo en su propia tierra, imponiéndose en seis round al capitalino Enrique Jupiter.

Todo era cuestión de tiempo para figurar a nivel internacional y la oportunidad llegó aquel 6 de septiembre de 1997, cuando Daniel Zaragoza expuso la corona de las 126 libras en El Paso, Texas y el tijuanense alzó sus brazos en once rounds.

Fueron nueve defensas del cinturón supergallo del CMB, la primera de ellas la noche del 12 de diciembre de ese mismo año en Tijuana, en la que el “Terrible” tras reponerse del “madruguete” del irlandés Jhon Lowey, en el saludo en el primer round, terminó la pelea en siete vueltas.

Pero luego de defender con éxito ante el ex campeón del mundo José Luis Bueno, llegó la pelea que lo puso ante los ojos de Estados Unidos y es que en pleno mes patrio del 1998, el 12 de septiembre, lanzó el grito de Viva México al liquidar en cuatro rounds Junior Jones.

Para el tijuanense era la máxima prueba en ese entonces y la pasó el examen con creces en la Plaza de Toros de Tijuana, enfilándose a la elite del boxeo mundial, sobre todo, cuando unificó en las 126 libras con Marco Antonio Barrera, apoderándose también del fajín del OMB.

Era el inicio de una trilogía entre Morales-Barrera, siendo la primera en la que el quinto round paso a la historia como el Mejor del Año, además, se llevaron la nominación de la “Pelea del año”, aquella noche del 19 de febrero en el Mandalay Bay, de Las Vegas, Nevada.

El plena gloria mundial, el “Terrible” se adueñó del fajín pluma del CMB, al derrotar en decisión unánime al yucateco Guty Espadas Jr., también en Las Vegas en el 2001, pero luego de realizar una defensa perdió el título ante Barrera en junio del 2002, el cual recuperaría de inmediato ante Eddie Croft.

El nayarita radicado en Tijuana, Jesús “Matador” Chávez, fue la siguiente víctima para apoderarse del tercer cinturón mundial, el superpluma del CMB en febrero del 2004 y, de nueva cuenta, el MGM de Las Vegas fue testigo de la hazaña del tijuanense.

Luego de la unificación ante Carlos “Famoso” Hernández, en la que ganó también el superpluma de la FIB, el “Terrible” perdió con Barrera en ese 2004, previo a la primer pelea ante Manny Pacquiao, apuntándose una victoria por puntos en marzo del 2005.

Para el único peleador mexicano que ha vencido a Pacquiao, quien luego lo derrotó dos veces en el 2006, en el 2007 no pudo hacer historia con su cuarto título mundial al fallar con David Díaz, pero este 17 de septiembre, todo fue diferente ante José Pablo Cano y en diez rounds México presumía al nuevo rey de las 140 libras del CMB. (Con información de ACA)

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