Mundial Egipto 2021: Al balonmano argentino, salud

La selección argentina de balonmano masculino finalizó una nueva presentación mundialista, esta vez en la tierra de las pirámides, y dejó buenas sensaciones pese a que el gran objetivo se escapó por unos segundos. Después de un año de inactividad, se reencontró un grupo muy querido y un país entero lo acompañó a la distancia. 

Por Carolina Mitriani  (Argentina) – Periodista Joven AIPS América

BUENOS AIRES, Argentina. 2 de febrero de 2021.- Los Gladiadores es un equipo al que sus seguidores le permiten caer porque entienden que aun en las derrotas dolorosas siguen escribiendo las páginas doradas de la historia. Su actitud, desde hace ya bastantes años, no es imaginable en una perspectiva de duda. De hecho, el contexto pandémico acentuó la mira sobre su valor de persistencia.

En la puerta del gran sueño pero con un pie dentro de la historia, Argentina no logró avanzar a cuartos de final, objetivo aún vacante en su historia. Pero se abrió paso hacia un contundente puesto número once en un certamen mundial. Esta marca es inédita, superando las mejores estadías que en Suecia 2011 y Qatar 2015 le dieron la décima segunda ubicación. Justamente, estos años indican parte del gran envión del equipo: desde Guadalajara 2011 -tras conseguir oro panamericano frente a Brasil y el primer pasaje olímpico- el conjunto mantiene un ADN que lo distingue del resto. Mientras la supremacía presupuestaria es ostentada por la mayoría de los equipos europeos, desde el balonmano argentino los sueños nunca parecen excesivos y no hay rivales -ni cheques millonarios- a los que temer.

Hay un trecho superlativo en cuanto a la actitud del equipo y en este Mundial quedó a la vista. Diego Simonet -MVP del Montpellier y uno de los más habilidosos jugadores del mundo- jugó varios partidos con un parche en su oreja, por el que apenas llegaron los sonidos y el equilibrio, tras la rotura de tímpano como consecuencia de un golpe en la primera fecha de competencia. Pablo Simonet soportó un partido fuera de la plantilla por contraer un virus gástrico; problema que complicó las horas previas al crucial partido frente a Qatar, cuando seis integrantes de la selección decidieron tolerar los similares pésimos síntomas, con el objetivo de prevalecer en la contienda.

Otra gran muestra de carácter fue dada por el portero Juan Bar, quien optó por permanecer en el rodaje luego de recibir la noticia del fallecimiento de su padre. “Estoy acá por ustedes”, le dijo a sus compañeros tras comunicar que no iba a retornar a Argentina. Apoyando su decisión, frente a Dinamarca el equipo lo acompañó con el uso de un brazalete negro, como muestra de sus condolencias. Cuando el aire aploma con tristeza y dificultades, este equipo demuestra que manteniéndose unido el horizonte está siempre cerca. 

El salto profesional, una materia pendiente en Argentina 

La previa al Mundial Egipto 2021 llegó para la selección con parte de sus elegidos entrenando a través de la plataforma “Zoom”, augurando torneos que no llegaron en el 2020. Breves y casi solitarios entrenamientos en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CeNARD) fueron el reencuentro de jugadores que luego resultaron claves en tierras egipcias, tal es el caso del arquero Juan Bar. Algunos afortunados, repartidos por Europa, contaron con el apoyo de grandes ligas que no perdieron la actividad pese a la pandemia, como ASOBAL (Asociación de Clubes Españoles de Balonmano, España) y LHN (Ligue Nationale de Handball, Francia). Para este contexto pandémico la predisposición del cuerpo técnico y el apoyo de la Confederación Argentina de Handball fueron claves a la hora de suplir la falta de rodaje de quienes pasaron la pandemia en el país. La materia pendiente continúa siendo una liga local fuerte, que pueda abarcar de manera federal y así buscar nivelar el acceso a la preparación y el roce de competencias.

            Aunque amateur, en Argentina este deporte tiene un gran alcance social -sobre todo de base escolar- pero posee poca inversión y grandes carencias institucionales en los clubes, donde se privilegia -como en los espacios mediáticos- la comercialidad fundada en el fútbol. Al punto de que la disciplina necesitó de campañas en redes sociales para presionar y lograr a contrarreloj la transmisión abierta del Mundial, que se dio de manera exitosa a través de la señal estatal DeporTV” (con destacados relatos de Hernán De Lorenzi y comentarios de la experimentada Valentina Kogan, ex arquera de la selección femenina). 

Oíd el ruido del líder Cadenas 

A la hora del llamado del técnico Manolo Cadenas (65) nadie escapa de su voz; incluso las cámaras disfrutan de su expresividad durante los partidos. La solidez de su palabra y el sello inconfundible de sagacidad táctica son algunas de las características que lo convierten en uno de los mejores coaches en el mundo del balonmano. Desde el año 2017 está al mando de la selección albiceleste y tiene un gran objetivo: intentar mantener el legado que condujo Eduardo “Dady” Gallardo. Cadenas considera que Los Gladiadores “es uno de los equipos que tradicionalmente da un rendimiento por encima de su potencial” y confiesa que a él eso siempre le atrajo desde su arribo a la conducción. Tiene un convencimiento muy fuerte, que va más allá de los hilos teóricos del handball, porque valora a la selección argentina como “un grupo de jugadores que como entrenador te hacen sentir a gusto porque van muy mentalizados y muy motivados a cada partido”. Esto no es un detalle menor, dado que para un head coach tan temperamental es necesario un acompañamiento a la altura de las circunstancias, sin grises y con total aprehensión a las indicaciones.

Desde su llegada a la tierra del fin del mundo, el español consiguió el subcampeonato en los Juegos Sudamericanos de Cochabamba, el máximo lugar en el podio del Panamericano de Groenlandia, la participación en el Mundial que Alemania y Dinamarca compartieron en el 2019, la ansiada medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Lima 2019 y con ella los pasajes a los Juegos Olímpicos Tokio 2020+1, el Torneo Cuatro Naciones, el inicio del 2020 con el primer puesto en el Torneo Centro-Sur Americano en Maringá y el reciente décimo primer lugar en el Mundial Egipto 2021. En Argentina encontró un equipo a su medida. Es lógico pensar que de la mano de este trabajo llegarán más recompensas.

Manolo sabe que es el director de la orquesta gladiadora contemporánea. Es su conciencia de mando lo que potencia el éxito: siempre está dispuesto a señalar qué cuerdas tocar para buscar las notas perfectas y brindar un show de primera clase. Aunque el escenario de Egipto 2021 no le permitió el goce de meter al equipo entre los ocho mejores del mundo, la hazaña de haber incomodado a potencias mundiales lleva su nombre. Con Tokio 2020+1 a la vista, quedan cabos por atar. “Me gustaría ganar nuestra propia batalla. Y esa batalla es ser competitivos, que el rival nos lleve a nuestro mejor juego” fue su deseo en la previa del cierre mundialista y tendrá una cita importante en tierras asiáticas para continuarlo. “Tenemos que jugar a nuestra manera porque no tenemos ese potencial físico, sobre todo de lanzamiento”, mencionaba Cadenas sobre la diferencia de condiciones que afronta Argentina en este tipo de torneos, cuando enfrente tiene a equipos de grandes inversiones y fuertes ligas locales. A Manolo Cadenas le gustan los desafíos y este equipo está dispuesto a ir tras ellos. 

Cambia, todo cambia 

Los Gladiadores tienen una consolidación indiscutible pero atraviesan un período de importantes cambios. Recientemente -durante los inicios de la pandemia- una importante pieza del equipo dio un paso al costado: Matias Schulz, férreo arquero de 37 años y con vasta experiencia bajo los tres postes argentinos. Junto a Fernando “El Negro” García significaron una garantía de tranquilidad en el fondo de la cancha durante los últimos años. Pese a que la salida de Schulz puede tener la puerta abierta para los próximos JJOO, su lugar está siendo ocupado por dos porteros que no dejan de sorprender: Leonel Maciel y Juan Bar; ambos con destacados números de efectividad durante Egipto 2021.

En los libros de los Mundiales de balonmano quedará escrita la participación número once de Gonzalo Carou, el capitán argentino que rompió marcas a sus 41 años. Todo parece indicar que no estará en la siguiente edición de este certamen pero sí en los próximos Juegos Olímpicos Tokio 2020. Una situación similar atraviesa Sebastián Simonet, quien admitió que la pasada octava participación mundialista fue probablemente su última competencia en este target, teniendo como último gran objetivo la cita asiática; allí veremos la última función de un ciclo histórico: el de la trilogía familiar Simonet.

En relación a estos importantes cambios que transita la Selección Argentina de handball, el principal asistente técnico de Manolo Cadenas, Guillermo Milano, afirma que desde hace tiempo está convencido de que hay recambio. “Por supuesto que tanto Seba como Gonzalo son jugadores muy importantes para nosotros, pero vendrán otros que lo van  hacer de la misma manera o tomarán el mando otros que están ahora, que están en un gran nivel y tranquilamente van a poder cumplir con su papel”, mencionó desde tierras egipcias.

“Somos muchos” 

“La tribuna está vacía pero sabemos que están en casa mirando todos el partido”, se escuchó en una de las arengas mundialistas, encabezada por Sebastián Simonet. Y claro que son muchos. Con esta selección que enamora, Tokio está a la vuelta de la esquina. Con la cabeza en alto, el himno de Los Gladiadores no tiene ni una estrofa de derrota y el futuro tiene sabor dulce.