Ítalo Villareal: Una voz que se escuchará por siempre

Por Pilar Rivera

AREQUIPA, Perú, 17 de febrero de 2021.- El periodista Ítalo Villareal Vásquez, a quien muchas personas llegaron a conocer, destilando adrenalina, narrando los mates de las voleibolistas más queridas del Perú y los pases o toques convertidos en gol de los futbolistas nacionales y del mundo, dejó esta vida de tres dimensiones y seguro ahora por su capacidad, el volumen de su tono vocal seguirá retumbando en la masa encefálica y hará chispas en las conexiones neuronales de los que amamos el periodismo y el deporte. Don Ítalo Villareal desde la cabina radial, tribuna de estadio o coliseo, donde realizaba su trabajo de cobertura periodística lo hacía como los buenos –porque era de los buenos-; ese hombre de prensa de amigos más que enemigos, de sonrisa franca, de buen comer, conversar y con el chiste en la boca. Pasaba de narrar una jugada de forma muy emotiva a gritar el gol con voz de tenor y convertir el recinto deportivo en una ópera de saltos. Su voz disparaba Rayos X, era la radiografía trasmitida por la radio que nos daba a conocer la dermis y epidermis y sistema óseo de la jugada, la gota de sudor que caía de la frente del deportista, o del pecho de las voleibolistas. Si se tendría que definir su voz como género musical, se asemeja al jazz; la música clásica de la gente de color serio. Sorpresiva, directa y real. Quien no recuerda la trasmisión del Perú Nueva Zelanda que nos llevó al mundial de Rusia 2018. La narración de Ítalo Villareal para Radio Nacional del gol de Jefferson Farfán que causó un sismo y por su puesto el periodista se encargó de la réplica telúrica de “el patadón” de la “foca”, que nos abría las puertas de llegar a un campeonato mundial después de tres décadas de silencio y mínimas victorias. Y si vamos por más recuerdos y ubicamos el 3 de agosto de 1969, el Perú-Argentina, donde Ítalo Villareal hizo un pentagrama de notas altas con su voz para narrar el gol de Pedro Pablo, si el gran “Perico” León quien nos dejó el 2020 y al igual que Ítalo, también hincha del Deportivo Municipal de Lima Perú.

Volviendo al presente, en los últimos meses; en estos momentos que la muerte ha dejado su hogar de oscuridad y se volvió urbana, Ítalo Villareal ejerció el cargo de presidente del Círculo de Periodistas Deportivos del Perú. Un dato que lastimosamente se tiene que destacar, es que su muerte se produjo a pocos días de la desaparición física de otro grande el periodismo deportivo: Dante Mateo, que seguro, junto a su colega Efraín Trelles están dando cátedra en el universo donde se encuentren.  Aquí en la Tierra serán recordados por siempre.

Don Ítalo Villareal, narrador deportivo y una de las voces más importantes de la locución radial en el Perú falleció el 16 de febrero último. La tarde de ese martes, el luto se expandió a nivel nacional principalmente por las ondas radiales, que por años llevaron su voz a los hogares más alejados del país. Uno de sus acercamientos más grandes con el público fue por la cadena Radio Programas del Perú (RPP).

El desaparecido hombre de prensa pertenece a una promoción que se está extinguiendo –por así decirlo-; de esas con largas horas en cabina de transmisión como: Dante Mateo, Efraín Trelles. Y bueno, para seguir narrando las emociones del deporte Roberto Zegarra, entre otros. Esa vieja escuela que a todos gusta, informa y entretiene.  

Ítalo Villareal comenzó su carrera a temprana edad. A los 18 años viajó a Uruguay para trasmitir los encuentros futbolísticos de la Copa Libertadores de América. Los representantes nacionales fueron el Unión Huaral y Universitario de Deportes. Es considerado una leyenda del periodismo y voz emblemática de la radio nacional. Viajó a varios países para darnos a conocer grandes jornadas. Sus apasionantes relatos acompañaron a varias generaciones.

Muchos amigos y conocidos coinciden en un bonito recuerdo. Don Ítalo al encontrarse con los futbolistas siempre o la mayoría de veces los cargaba, pese a tener una escasa estatura. Pero aquí también el “dicho pesa”. Casa pequeña, gran corazón, el cual se paralizó a la edad de 64 años.

En su natal Lima, Radio Continente lo vio crecer como locutor, tras ganar un concurso de talentos en su adolescencia. Tenía 16 años. Laboró formalmente siendo menor de edad, tuvo un contrato, situación que en estos días muchas veces no ocurre. Su primer programa fue “Mundo deportivo”. Su experiencia y el paso del tiempo lo llevaron por varias cabinas: Radio San Isidro, Radio Tigre (RBC) y Radio La Crónica. En este último, trabajó codo a codo con Humberto Martínez Morosini, Eduardo San Román, apodado la “Catedral del fútbol” y el recordado Lucho Álvarez.

En la década del 70, de grandes cambios en la historia nacional, exactamente en 1975, cuando Villareal tenía 18 años visitó la ciudad de Montevideo (Uruguay) para narrar partidos de Copa Libertadores. Los representantes peruanos eran el Universitario y el Unión Huaral. También laboró con el gran y carismático Alfonso “Pocho” Rospigliosi, -si, el de Gigante Deportivo- en la sintonizada Ovación Radio, durante 8 años de intercambio de experiencias y de convertirse en testigo por excelencia de triunfos y derrotas del deporte nacional.   

Desde 1985 hasta el 2013 laboró en Radio Programa del Perú, donde logró su consagración profesional, pero como dato anecdótico fue despedido junto a Roberto Zegarra y otros destacados periodistas deportivos. El hecho fue calificado por Villareal como maltrato y desconsideración.

  
El trabajo nunca le fue ajeno y laboró en una estación radial de Cajamarca, en el norte del Perú y en Radio Nacional, con sede en Lima para las incidencias del mundial de fútbol Rusia 2018. Luego su voz y su presencia tuvo un lugar en el universo de Internet.

De acuerdo a una reseña de Juan Carlos Calero Coronación, quien logra “diagnosticar” el éxito de Ítalo Villareal, como consecuencia de su afición desde niño por la radio. Revela que desde que tuvo uso de razón su amor por la locución era más que evidente y en sus deseos y sueños estaba el objetivo de llegar a una cabina radial. Es más, en su infancia utilizaba un palo de escoba como micrófono: jugaba, soñaba y lo hacía. Transmitía partidos de futbol.

Ítalo, “el caballero de la locución” será recordado siempre, y esas personas nunca mueren.