Hipismo caribeño: Dos campeones, dos despedidas distintas

Por Javier S. González Vázquez (Puerto Rico) 

SAN JUAN, Puerto Rico, 18 de diciembre de 2019.- “Río Negro emparejando a Don Carlos R. Se defiende Don Carlos R. Río Negro tiende a dominar. Vuelve Don Carlos R. Río Negro por fuera. ¡Dominó Don Carlos R. de Puerto Rico!”, ese fue el relato de los metros finales de la Copa Confraternidad del 2014.

Fue el sábado 6 de diciembre de 2014, en el hipódromo La Rinconada, de Caracas, Venezuela, el ejemplar Don Carlos R., con una monta magistral del jinete David Rosario, hizo historia al derrotar a los mejores caballos mayores de la cuenca caribeña en la Copa Confraternidad y así se convirtió en el primer purasangre puertorriqueño en conquistar una carrera internacional fuera de suelo borincano.

Al día siguiente, los venezolanos también buscaban hacer historia en la Serie Hípica del Caribe. La mirilla estaba puesta en la Copa Invitacional de Importados, querían conquistarla. Su carta fuerte era el tresañero Jorge Zeta, quien de dominar la Copa se convertiría en el primer ejemplar caribeño en alzarse con ella. El venezolano trató. Luchó toda la vuelta, pero al final cedió ante el norteamericano Sun River Jet. Esa representó su única participación en Serie Hípica del Caribe.

Por su parte, Don Carlos R., quien ya había participado en el Clásico del Caribe del 2012 y en la Confraternidad del 2013 sin hacer ruido, continuó defendiendo los colores patrios en las siguientes tres Series, convirtiéndose en el ejemplar con más participaciones en el certamen caribeño.

Inclusive, este año sus intereses lo trajeron nuevamente a competencia con la intención de añadir otra participación internacional a su resumé. Sin embargo, para un ejemplar de 10 años, con más de 50 carreras en sus costillas y que había visitado el quirófano en par de ocasiones, fue pedirle demasiado. El valiente campeón regresó y compitió en cuatro pruebas, todas por reclamo. Pero en su última aparición, el pasado 24 de noviembre, se lesionó durante los primeros metros y no pudo cruzar la meta por primera vez en su historia. Así se despidió de la pista el ganador de 25 carreras y más de 375 mil dólares en premios.

Unos días después, el 1 de diciembre, en La Rinconada, los venezolanos despidieron a su campeón Jorge Zeta. El ejemplar no se enfrentó a nadie, solo galopó la pista a su antojo, mientras recibía la ovación de toda la fanaticada que allí se dio cita. Luego fue llevado por última vez al círculo de ganadores con una pancarta que leía: “Se despide Jorge Zeta con 20 victorias”.

“Te despedimos como te lo merecías, mi eterno campeón Jorge Zeta. Gracias por tantas victorias, gracias por las alegrías que nos regalaste a mí y a mi familia. Inmensamente agradecido con Dios“, señaló a través de su cuenta de Twitter, Iván Pimentel, jinete de Jorge Zeta.

Así que mientras en Venezuela, Jorge Zeta recibió el retiro que merece todo campeón, en Puerto Rico, la leyenda Don Carlos R. corrió hasta que sus patas no pudieron más.

Cosas veredes, amigo Sancho, cosas veredes.