Gotas de saber: Prosperidad del deporte brasileño en Río

Los XV Juegos Panamericanos tuvieron su asiento en Río de Janeiro, 13 al 29 de julio del 2007, por cuarta vez consecutiva asistieron los 42 países miembros de la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA) y ascendieron a 5 662 los competidores en 37 especialidades, tras desecharse las de raquetbol y pelota vasca efectuadas en Santo Domingo 2003.

Enrique Montesinos (*) – enriquemontesinos@hotmail.com

Y pudieron ser menos, pues otras entraron a última hora, como la de Badminton, por la insistencia de su Federación, pues los organizadores brasileños aspiraban a seguir al dedillo el más corto programa olímpico.

Después de una admirable ceremonia inaugural por primera vez visible extrafronteras y objeto de premios internacionales posteriores, los atletas accionaron en instalaciones apropiadas para lides del máximo nivel y disfrutaron de una Villa confortable para el descanso, con eficientes servicios de alimentación y transporte.

El nadador Thiago Pereira, baluarte en el medallero y en el tercer puesto de Brasil.

Pero la lejanía de algunas instalaciones resultó un punto flaco, sobre todo para periodistas y otro personal necesitados de acudir a más de una en funciones ineludibles de trabajo. Las principales autopistas tenían reservado un carril panamericano, pero aquel no lograba disminuir trayectos muchas veces superiores a una hora, amén de resultar indefinidamente violado en una ciudad de considerable tráfico de vehículos automotores, además de poseer un alto índice de delincuencia y de luchas entre pandillas, neutralizados para los Juegos, pero que adicionalmente impedía a los transportes oficiales circular por vías alternativas más cortas, por cuestiones de seguridad.

La rechifla al presidente Luis Inacio Lula da Silva durante la ceremonia inaugural en el famoso estadio Maracaná pasará a la historia tanto por descortesía e irrespeto, como por tratarse de una injusticia para quien desde su posición jerárquica en la inmensa nación sudamericana fue de los principales promotores de los Juegos, avalándolos con cuantiosos recursos federales suplementarios a los de la gobernación local.

En el capítulo siempre presente de los desaguisados no deben soslayarse las incidencias en los diamantes beisboleros, a cuya improvisada construcción se sumó la fatalidad de grandes aguaceros, para que abundaran las suspensiones, hubiera que entregar por primera vez dos medallas de bronce, sin jugar para definirla, y estar a punto también de conceder dos de oro, aunque finalmente pudo celebrarse la final, en la que Cuba superó a Estados Unidos y siguió eslabonando una larga cadena de títulos que llegó a diez. El softbol femenino, heredero de esos estadios, sufrió lo mismo y al final se vio obligado a entregar dos de plata, imposibilitado de efectuar el tope Canadá-Venezuela, las chicas del último claramente beneficiadas por las circunstancias, pues jamás habían obtenido presea.

En el orden individual las grandes estrellas de los Juegos fueron el nadador brasileño Thiago Pereira, máximo ganador de medallas, con 7, para liderar la sorpresiva victoria de su país en el sector masculino de la natación, a la que se unió el librista César Cielo tricampeón con dominio absoluto en las pruebas más rápidas. Julia Smith fue la mejor en la femenina, con 5 preseas (4-1-0), encabezando la actuación de Estados Unidos que le permitió parejamente vencer en ese sexo y refrendar la tradicional supremacía en el deporte.

Al mismo nivel que Julia Smith, con cuatro de oro y una plateada, estuvo la también estadounidense Shawn Johnson, estelar en gimnasia artística, disciplina en la que su país volvió a dominar el sexo femenino y se produjeron dos hitos fundamentales: el triunfo de Puerto Rico en masculino y la debacle total de las representaciones cubanas, por primera vez en la historia sin ninguna medalla.

Y ya que mencionamos a la gimnasia, no pasemos por alto el hecho singular de que México perdió la medalla de bronce femenina por equipos, tras descubrirse que puso a competir una atleta no apta, inscrita con el rango de los oficiales de la delegación.

Por países hubo también resultados llamativos: Estados Unidos terminó de nuevo al frente del medallero, pero por única vez lo hizo con menos de 100 doradas (97). Cuba pudo revalidar el subliderato histórico reñidamente, 59 por 52, frente a Brasil, potencia que llegó a disfrutar por 24 horas del segundo escaño y aunque fue “reina por un día” en ese sentido, finalmente desbancó a Canadá (39) de la tradicional tercera posición.

Los cubanos, cuyo fuerte estuvo en el atletismo, ganado con 12 de oro; la lucha (9), el boxeo, judo, pesas y remo, a cinco per cápita, tuvieron importantes triunfos bilaterales frente a Brasil, como en el maratón y el voleibol femeninos, en compensación por la indigna fuga de dos de sus boxeadores que echaron por la borda igual cantidad de cetros virtualmente seguros.

Los brasileños lucieron grandes en los deportes por equipos, con ocho cetros en 17 lides y en general llegaron al 173 % de superación respecto a las 30 de oro de cuatro años antes, pero algunos fanáticos, empecinados en la porfía por el segundo lugar, debieron mantener la rivalidad fraternal y excluir groserías y acciones antideportivas para con los representantes cubanos en las postrimerías de los Juegos.

Se mantuvo la lucha fuerte contra el dopaje, con casi 1 300 controles efectuados, (más de 200 por sorpresa), sin ningún positivo hasta la clausura del 29 de julio, pero posteriormente se anunciaron cuatro en natación, ciclismo, pesas y béisbol que modificaron el medallero final de siete países, alejaron a Brasil de Cuba y le otorgaron a Venezuela el bienvenido sexto lugar y la delantera vs. Argentina.

Se implantaron más de un centenar de récords, de ellos 94 quedaron fijos en seis deportes hasta el 2011, en Guadalajara, México, cuando en los XVI Juegos vuelva a escribirse la nueva historia del deporte continental.

MÁS GOTAS DE SABER:

Por primera vez ocho países ganaron más de 10 medallas de oro, 19 ganaron al menos una dorada y 32 al menos una de bronce. La tabla la encabezaron 1-Estados Unidos 97-88-52=237, 2-Cuba 59-35-41=135, 3-Brasil 52-40-65=157, 4-Canadá 39-44-55=138, 5-México 18-24-31=73, 6-Colombia 14-20-13=47, 7-Venezuela 12-23-35=70, 8-Argentina 11-16-33=60.

El atletismo aumentó a 47 sus pruebas con la de 3 000 obstáculos para damas, en tanto la natación llegó a 34 al extrenar las de aguas abiertas. Las luchas y el ciclismo siguieron los pasos a distancia, con 18 cada uno. En total se disputaron 332 pruebas pero se concedieron 333 medallas de oro por empate en el primer lugar en la modalidad de arzones de la gimnasia varonil.

Varios deportes premian con dos medallas de bronce: badminton, boxeo, esgrima, judo, kárate, squash, taekwondo, tenis y tenis de mesa. A ellos se sumó por primera vez la lucha, mientras que se excluyó el tenis al decidir otorgar solo una bronceada.

La judoca cubana Driulis González se convirtió en tetracampeona, en tanto la cuatrocentista mexicana Ana Gabriela Guevara y el marchista ecuatoriano Jefferson Pérez conquistaban sus terceras coronas.

(*) Primer vicepresidente de AIPS América y autor del libro Juegos Panamericanos, desde Buenos Aires 1951 hasta Río de Janeiro 2007

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