Gotas de Saber: Cali 1971, “explosión” cubana

Santiago de Cali obtuvo el derecho de organizar los VI Juegos Deportivos Panamericanos durante la reunión dela ODEPAen Winnipeg, el 22 de julio de 1967, delante en votación que Santiago de Chile y San Luis (USA).

Por Enrique Montesinos (*)enriquemontesinos@hotmail.com

Cubanos festejan luego de la insólita y a la vez espectacular victoria que a la postre eliminó al pentacampeón Estados Unidos de los seis primeros puestos.

Asistieron 31 países en son competitivo y Bolivia representada formalmente, siendo Honduras el único ausente dela ODEPAen la gran fiesta del músculo, 31 de julio al 13 de agosto de 1971, con incremento de deportistas hasta 2 996, 2 447 caballeros y 549 damas.

Quedaron fuera el tenis (por primera vez) y el judo, incorporado en Sao Paulo-63, por lo que en definitiva hubo 20 deportes, uno menos que en Winnipeg, pero las pruebas ascendieron de170 a194.

En el estadio Pascual Guerrero, el acto inaugural contó con Avery Brundage, presidente del COI, y el brasileño Sylvio de Magalhaes Padilha, titular dela ODEPApor sustitución reglamentaria de José de Jesús Clark Flores, fallecido unos meses antes. Misael Pastrana Borrero, presidente dela Repúblicade Colombia y Patrono de los Juegos, habló durante varios minutos “con mi ardiente deseo de que los Juegos despejen y amplíen horizontes de amistad para nuestros pueblos y fortalezcan los vínculos que nos impone el mandato de la historia”.

A nadie se le ocurriría obviar al jamaicano Donald Quarrie y el cubano Pedro Pérez Dueña como los astros del atletismo, a despecho de que enviados de Estados Unidos conquistaron 20 de 24 títulos masculinos, ninguno con el esplendor de quienes colgaron en sus pechos medallas de oro y también pasaron a la posteridad como recordistas mundiales.

Amo absoluto de la velocidad, 100 y en200 mplanos, Quarrie igualó con 19.86 la primacía mundial (19,8), por entonces en décimas, además de colaborar con la tercera dorada de Jamaica, cerrando como rauda flecha la posta de 4 x100 mplanos.

A Pedro Pérez Dueña lo identificaban como un jovencito de 19 años y constitución física más bien endeble e impropia para el triple salto, modalidad reconocida como de las duras. Prácticamente nadie le concedía oportunidad alguna de ganar frente a estrellas como el brasileño Nelson Prudencio, subcampeón olímpico y por minutos recordista mundial (17.27) durante aquella fiesta de marcas de los Olímpicos México-68, terminada por el soviético Victor Saneiev con su 17.39.

Pero la noche del 5 de agosto de 1971 el cubano se convertiría en principal protagonista desde su primer intento, pues logró 16.92 para pulverizar la primacía continental (16.56) más antigua, desde México-55 en poder del coloso Adhemar Ferreira Da Silva.

Inspirado por el magnífico comienzo, el antillano dejó pasmados a entendidos y profanos con una depurada ejecución que limpiamente trasladó su cuerpo hasta un coto legendario por entonces ¡17.40!, récord del mundo, superior en un centímetro al de Saneiev. Los fotógrafos se dieron banquete. Los periodistas también.

En el femenino, Estados Unidos y Canadá se repartieron a partes iguales 10 de las 13 de oro discutidas, con tres nuevas pruebas:400 mplanos (único título para Jamaica, de Marylin Neufville), el relevo de 4 x400 m, y100 mcon vallas, en sustitución de los 80.

Otros dos cetros femeninos fueron para cubanas, Carmen Romero en disco y Tomasa Núñez (fallecida después en plena juventud) en jabalina, ambas con récords.

Los puños cubanos volvieron a ser los mejores, al adjudicarse cuatro de once coronas, pues se incluyó la categoría de48 kg, donde mayoreó Rafael Carbonell. Sus otros monarcas fueron Enrique Regüeiferos, quien repitió, pero en63,5 kg; Rolando Garbey, de nuevo en71 kg; y Emilio Correa, ganador en67 kg.

No pasamos por alto la aparición del posteriormente mejor peso completo aficionado de todos los tiempos, el gran Teófilo Stevenson, bronce al perder frente a Duane Bobic, la llamada Gran Esperanza Blanca, de cuya aureola de invencibilidad se burló el gigante antillano al año siguiente en Munich-72, noqueándolo en semifinales, en su camino hacia la primera de sus tres coronas olímpicas.

OTROS DEPORTES INDIVIDUALES

En la equitación, Canadá se apareció con un buen equipo y obtuvo cuatro de los seis títulos, incluido el de adiestramiento, del cual privaron a los avezados jinetes chilenos.

La esgrima repartió nueve medallas de distintos colores per cápita para los dos grandes contendientes: Estados Unidos y Cuba, pero con más oros el primero.

Los gimnastas cubanos se llevaron 5 de 7 en la lid masculina, y en la femenina Estados Unidos acaparó las 6, mayoreando el bello deporte, como también en el colchón de lucha, donde sus gladiadores atesoraron 7 de 10 categorías, pero Cuba líderó en total de medallas, 10 (3 de oro y 7 de plata).

En la plataforma de los forzudos también hubo dos nuevas categorías, la mínima (52 kg) y la super (más de 110). Se repartieron 36 juegos de medallas y de esa forma la halterofilia fue el segundo deporte en premios. Estados Unidos obtuvo 30 y Cuba 28, con buena diferencia cualitativa para el primero, 19 por 7 de oro.

Los cetros masculinos en clavados, para los estadounidenses, y los femeninos, a cuellos canadienses. En la natación sincronizada Estados Unidos asoló, lo mismo que en natación, 22 de 29 títulos, seis para Canadá y uno para Ecuador, mediante Jorge Delgado en calidad de excepción latinoamericana para los200 mestilo mariposa.

Argentina colocó 6 botes en finales, 4 de ellos inalcanzables, para coronar en remo con el sostén del connotado singlista Alberto Demiddi, ya campeón en Winnipeg.

La tradición del tiro deportivo en Estados Unidos y armamento de último modelo permitió adueñarse de 9 de 12 pruebas, aparte de la sorpresa cubana por equipos en tiro rápido, récord de 2 324 puntos.

En ocho competencias colectivas los conjuntos de Cuba ascendieron al podio de premiaciones, con mención para la novena beisbolera en su invicta reconquista del gallardete. No menos brillante el voleibol, con los dos títulos. También obtuvo plata en polo acuático y bronces en baloncesto, masculino y femenino, así como en fútbol y solo no compitió en hockey sobre césped, de nuevo dominado por los argentinos, también mejores en fútbol, en tanto Brasil impuso destreza para los dos de baloncesto y Estados Unidos únicamente logró el de polo acuático.

La debacle norteamericana en colectivos fue tal, que en su patrimonial baloncesto (m) naufragó inconcebiblemente sin quedar entre los seis primeros en un contexto donde jamás había tropezado. Papel decisivo para la epopéyica derrota a manos de Cuba, 69-73, pues Brasil aventajó al quinteto cubano 73-68 y aunque cayó frente a Estados Unidos 79-81, auriverdes y antillanos dejaron en la cuneta de su grupo a los norteños por goal average.

Y el éxito cubano no fue casualidad, pues al año siguiente el mismo equipo en esencia protagonizó un hito para la Isla, con una incontestable medalla de bronce olímpica en los Juegos de Munich.

Al compendiar los resultados por naciones se aquilata la grandeza de la actuación de Cuba, inesperadamente instalada detrás de Estados Unidos. Un año antesla Isla“explosionó” ganando los Juegos Centroamericanos y del Caribe, pero no contaba que pudiera desplazar a naciones con tantos años de desarrollo, mucho mayores en territorio y en población.

Su consigna ¡En Cali, 1 por 3!, lograr tantas medallas como en las anteriores tres citas, fue sobre cumplida con creces, pues contaba con 72 (14-24-34) y registró un sobresaliente salto cualitativo hasta 105 (30-49-26).

La explosión continental alcanzó tan mayúscula dimensión como para exhibir más títulos que los 24 de los cinco Juegos precedentes y por apenas cinco no rebasó de un tirón el total de 110 adjudicadas desde Buenos Aires-51.

Con 105 lauros dorados, más que triplicando a Cuba, Estados Unidos volvió a puntear cómodo en la tabla, pero con la invencibilidad resquebrajada, al acopiar 15 menos de oro y 6 en total, no obstante disputarse 24 pruebas más que en Winnipeg-67.

*MÁS GOTAS DE SABER

—El destacado jabalinista boricua Amado Morales, desde el podio donde le entregaban su medalla bronceada, gritó con el brazo izquierdo levantado ¡Viva Puerto Rico libre!, aunque por el gesto de profundo sentimiento patriótico quisieran luego expulsarlo de su delegación.

—Los mejores pertenecieron a países pequeños. La ODEPAdesignó a Donald Quarrie como el más destacado y lo galardonó con el trofeo Clark Flores. Entregó diplomas al cubano Pérez Dueña, el argentino Demiddi, el venezolano Morocho Rodríguez, así como al brasileño Jorge Bruder (yatista) y a los colombianos Cochise Rodríguez y Juan A. Romero, este último levantador de pesas.

—Cintillos periodísticos provocó la contundente e inesperada victoria de la cuarteta ciclística cubana de100 kmcontra reloj, primer oro en la historia del pedalismo cubano a ese nivel.

—Hubo momentos de dramatismo por la supremacía del pugilismo, pues México fue la gran sorpresa y aunque solo alcanzó dos coronas —Flores (54 kg) y García (57 kg)—, llevó hasta semifinales a ocho de nueve púgiles y acumuló 25 unidades, ¡una menos que Cuba y Estados Unidos!

—Los colombianos, cuya pasión por el ciclismo linda con lo increíble, disfrutaron las demostraciones del ídolo Martín Emilio Cochise Rodríguez, el mejor de América, ratificado en4 000 m persecución individual (récord de 4:46,12) y bastión en el triunfo por equipos.

(*) Primer vicepresidente de AIPS América y autor del libro Juegos Panamericanos, desde Buenos Aires 1951 hasta Río de Janeiro 2007

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