“Encestes de furor”, un encargo de Enrique Montesinos, cumplido

Por Ernesto Ortiz Gómez – ernestorortizg@gmail.com

MONTEVIDEO, Uruguay, 20 de setiembre de 2011.- Hace un buen tiempo el querido Enrique Montesinos me dio un libro sobre estadísticas de baloncesto para entregarle a Marcelo Gallicchio, en Uruguay. Este hombre, comenzó llevando estadísticas de algunos partidos locales, luego lo formalizó en línea para todos los partidos de la Liga, y terminó siendo el número uno de la FIBA en América dándole cobertura en todos los torneos a las estadísticas.

“Piculín” Ortiz (izquierda), Marcelo Gallichio (centro) y Ernesto Ortiz Gómez. Junto por una razón: El libro “Encestes de furor” del inolvidable Enrique Montesinos.

Enrique sabía que Marcelo apreciaría la guía de datos que minuciosamente y con rigurosidad profesional había preparado, sería de un gran valor y contribuiría aún más a su trabajo sobre estadísticas.

Lo seguía y conocía bien su labor, estaba convencido sobre la manera en que Marcelo apreciaba los datos y quería que su libro, – una pequeña joya de la historia del baloncesto panamericano – formara parte de su biblioteca.

Pasó tiempo, “Encestes de Furor” estuvo en mi biblioteca, leí muchas hojas, de torneos diferentes, con referencias a jugadores de los que ya me había olvidado. Estaba realmente interesante.

Uruguay, se propone para ser sede de una de las series de la AmeriCup de Basquetbol de FIBA Américas y Montevideo recibe la serie en la que jugaron el local Uruguay, más Panamá, USA y República Dominicana. Una noche de básquetbol, nos cruzamos con Marcelo, le recordé que tenía un libro para él, me comentó que si sabía porque le había comentado ya antes, pero que no nos habíamos juntado los tres: el libro y nosotros dos. Le conté de Enrique, y me dijo que lo había conocido una vez en un torneo. No sabía de su partida. Quedó conmovido.

En ese momento en la charla pasó cerca y llamé a José “Piculín” Ortiz, que estaba como Director del torneo, ex internacional puertorriqueño, excelente jugador de brillante y exitosa trayectoria. Le pregunté si conocía a Enrique Montesinos, aseguró que sí, que lamentablemente había fallecido hacía pocos meses, me dijo “venía de un congreso de periodistas creo”, a lo que yo agregué todo lo sabido del tema como participante del evento, de los últimos que vi a Enrique con vida. Le conté lo del libro que traería la noche siguiente para Marcelo y me dijo “déjame verlo por favor”.

Tarde de noche llegué a casa, luego de la 1ª. jornada de la AmeriCup. Directo a la biblioteca, mire para un estante y sobresalía el azul de su lomo. Increíblemente, se mostraba. Lo tomé lo vi una vez más, lo guardé en el portafolio, seguro de poder cumplir con el mandato.

Al día siguiente en el entretiempo de Uruguay vs. USA con la presencia de “Piculìn”, Marcelo accedió a la valorada obra de estadísticas que Enrique quería que pudiera alguna vez llegar a sus manos.

En el momento el libro se ojeó, se nombraron jugadores de todas las épocas, se instaló el trabajo de Enrique y él mismo ahí instalado seguramente en la charla, asintiendo y diciendo ”así mismo” su latiguillo preferido para dar razón a algún comentario.

Me quedé feliz por ese sencillo acto que tenía pendiente. Era el homenaje al amigo, al profesional, al colega que tanto entrañamos que no pierde oportunidad de que lo recordemos. Llamé a Gabriel a Paraguay, le conté, nos emocionamos los dos. La obra de Enrique está en las mejores manos, las que él había indicado como destino final.

Misión cumplida amigo.