El covid-19 golpea a tres históricos pioneros paraguayos

Por Pedro García Garozzo – corporaciondeportivafenix@gmail.com

ASUNCIÓN, Paraguay, 7 de abril de 2021.- La pandemia del covid-19 está en su punto más elevado en el Paraguay. Este miércoles 7 de abril (con 2.380 positivos y 62 fallecidos) fue especialmente fatal para el deporte e históricos pioneros del ámbito olímpico. Antes del amanecer a raíz de un paro cardiaco consecuencia de complicaciones surgidas tras haber superado un contagio de covid 19, falleció el maestro Rodolfo Alfredo Da Ponte, histórico primer competidor paraguayo en unos juegos olímpicos, quien incluso antes de la fundación de la entidad olímpica nacional, compitió en la modalidad de esgrima en los juegos de México 1968.

El covid no tuvo piedad y se llevó a Rodolfo Da Ponte, Agustín Silveira y Luis Carlos Acosta, con diferencia de horas.

Nacido el 26 de noviembre de 1938, este histórico deportista surgió al influjo de una familia de esgrimistas identificados con los propios orígenes de las primeras actividades del noble deporte de las armas en el país.
Alfredo Nicolás Da Ponte, a fines del siglo XIX contratado por el gobierno nacional, había dejado su tierra natal (Italia) para afincarse y echar raíces definitivas deportivas y familiares en el Paraguay. Fue el formador de los primeros cultores de la esgrima y entre ellos, el más destacado fue su propio hijo, Rodolfo Ítalo Da Ponte, que continuó la obra docente y más aún, fue el ideólogo y gran impulsor de la primera participación olímpica guaraní con un solitario competidor, su hijo Rodolfo Alfredo, tercer integrante de esta verdadera e ilustre dinastía esgrimística.

La obra de los pioneros Da Ponte desembocó en la fundación del Comité Olímpico Paraguayo en 1970 y en el arraigo pleno de esta modalidad, que con el futbol y el remo conforma el trípode de primeras disciplinas cultivadas con seriedad y regularidad en el Paraguay.

Rodolfo Alfredo (don Coco para sus íntimos), fue otro gran multiplicador del trabajo de sus ejemplares antecesores, padre y abuelo y hasta sus últimos días, ya octogenario, se lo veía trotar como un adolescente en el Parque Carlos Antonio López e impartir clases en la infatigable tarea formadora que heredó y honró con la misma idoneidad y pasión de sus ilustres antecesores.

Es así que no solo por su histórica intervención en México sino por todo lo que aportó en sus útiles años de vida y de servicio al deporte de las armas, su deceso produjo profundo dolor y consternación en el ambiente deportivo en general y olímpico en particular.

Por si no bastara un golpe tan duro, a horas solamente de diferencia de tan luctuoso hecho, el covid-19 segó la vida del primer medallista de oro que tuvo el deporte olímpico paraguayo en Odesur: el maestro Agustín Silveira, quien nos dejó después de dura y desigual lucha con el poderoso virus. Su nombre quedó para siempre registrado con aureos caracteres en nuestra historia deportiva, al haber ganado la competencia de taekwondo de los Juegos de la Organización Deportiva Suramericana en Santiago de Chile 1986. Nadie después pudo repetir la hazaña, salvo en la rama femenina Rocío Viveros, única medallista de oro en esta arte marcial, en Valencia, Venezuela 1994.
En el curso de este fatídico 7 de abril, la muerte también visitó una vez más el ámbito del periodismo deportivo y se llevó a Luis Carlos Acosta, un dinámico y entusiasta trabajador en los medios y funcionario de prensa de la Federación Paraguaya de Futbol de Salón.

Y vaya paradoja, en el dia mundial de la salud, la enfermedad de moda (el maldito covid-19) privó de la vida a referentes del deporte del Paraguay, mientras crece y se torna superlativa la virulencia de la pandemia en el afligido corazón de la América del Sur.