El atletismo colombiano lamenta el fallecimiento de Álvaro Mejía Florez

Por: Constanza Mora Pedraza – Miembro AIPS

BOGOTÁ, Colombia, 17 de enero de 2021.- Han pasado algunos días y en verdad ha sido un poco difícil escribir estas líneas. No conocí a Álvaro como atleta, pues en esa época yo no estaba ni en los más profundos pensamientos de mis padres, pero si lo conocí como el atleta ‘Gloria del Deporte Colombiano’, un hombre sencillo, que nunca dejó de correr, aun después de su retiro y de su avanzada edad, se le veía corriendo por el parque que queda justo al frente del apartamento donde vivía. Su cabello blanco y largo enmarcaban una cara que a pesar de los años se veía siempre jovial, siempre con una sonrisa. Un hombre que disfrutaba su soledad, rebelde con causa y a quien no le podía faltar una cerveza después del almuerzo.

Para mí, es el primero de los cuatro mosqueteros del atletismo de largas distancias de Colombia, seguido de Víctor Mora, Domingo Tibaduiza y Silvio Salazar, estos últimos tres, siguieron esa senda que abrió Álvaro y se convirtieron en los mejores de mi país. Fue el primer extranjero en ganar el Medio Maratón de San Blas en Coamo, Puerto Rico, el primer colombiano en ganar la Carrera Internacional de San Silvestre, el primer colombiano en lograr tres medallas de oro en un mismo evento del Ciclo Olímpico y lo hizo dos veces y considerado el mejor semi-fondista del mundo, además en 1971 conquistó el primer lugar de la prueba de maratón más importante del mundo, el de Boston, Estados Unidos siendo el primer latinoamericano en subirse a lo más alto del podio del maratón más antiguo del mundo. Un legado que tristemente para muchos ha quedado en el olvido. Como siempre pasa, hay que esperar a que una Gloria del Deporte se muera para que se recuerden sus triunfos.

Álvaro Mejía Florez es y seguirá siendo considerado, sin duda alguna, uno de los atletas de fondo y semi-fondo más grandes de todos tiempos de Colombia, con sus títulos, sus marcas y sus records, logró escribir su nombre no solo en la historia del deporte de este país, sino del mundo, en una época en la que el apoyo al deportista en Colombia era casi nula, en la que la tecnología no daba visos de aparecer, en la que los atletas corrían más por amor al país, con el orgullo de llevar en la camiseta ese COLOMBIA escrito en la espalda y por un trofeo que a veces pesaba más que el mismo equipaje y no por dinero. Álvaro nació en Medellín, el 15 de mayo de 1940 y falleció en Bogotá el pasado 12 de enero a la edad de 80 años a causa de un cáncer.

MENSAJES DE LOS OTROS TRES MOSQUETROS

Muy difícil es hablar cuando el corazón está en pedazos por la partida al cielo de un amigo, pero Víctor, Domingo y Silvio expresaron en pocas palabras sus sentimientos.

“Se fue uno de mis más grandes rivales, pero más que un rival un amigo; gran atleta buena persona. Compartimos muchas competencias a través del mundo, en el transcurrir de vida deportiva vivimos muchas alegrías y también tristezas como la participación en los JJ.OO. Munich 1972; después de varios meses de entrenamiento nuestro resultado fue muy triste y llegamos a pensar en no regresar al país hasta que pasara algún tiempo y el país se hubiera olvidado de nuestra actuación”, expresó entre lágrimas Víctor Mora, un hombre de pocos amigos, pero quien con orgullo llamaba a Álvaro ‘amigo’.

“De Álvaro hay mucho por decir. Para mí fue el referente de mi generación, maestro y motivador. Fue quien gracias a su carácter de rebelde con muy buena causa inspiró sueños y ayudó a forjarlos. Mi admiración y agradecimiento para este formidable ser humano”, son las palabras de Domingo Tibaudiza.

“De los tres fui el que menos compartí con él, porque fuimos de generaciones diferentes, pero sin duda es uno de los referentes que tuvimos los de mi época. Después del retiro de los dos, fue cuando más cerca pudimos estar. Era un hombre de una sola pieza, decía las cosas como las pensaba, sencillo y buen amigo de sus amigos. Le gustaba bailar. Recuerdo también que le gustaba tomar una o dos cervezas después de su almuerzo, siempre iba a la misma tienda que queda cerca de su apartamento, allí se sentaba y hablaba con el que fuera, luego se iba a su apartamento”, expresó Silvio Salazar.

SU CARRERA DEPORTIVA

Inició su carrera deportiva en 1961 cuando participó en el Campeonato Nacional de Manizales y tan solo en un año obtuvo su primer título internacional, al conseguir la medalla de oro de los 1.500m en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Kingston. Y sus triunfos fueron aumentando año tras año; en 1963 se convirtió en el campeón del suramericano de Cali, Colombia, también en los 1.500m.

En el año 1964 dentro de su preparación para la participación en los Juegos Olímpicos de Tokio, registró su primer record suramericano de 5.000m, lo consiguió en el estadio de Anoeta, en San Sebastián, España, donde terminó con 13min, 53seg, 04dec, a tan solo 8seg del record mundial que ostentaba el australiano Ron Clarke.

En 1965 se convirtió en el primer atleta colombiano en ganar tres medallas de oro en un mismo evento del ciclo olímpico, pues se subió al podio de los 1.500m, 5.000m y 10.000m de los Juegos Bolivarianos realizados en Quito, Ecuador y en 1966 repetiría la hazaña en las mismas tres pruebas, pero esta vez en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de San Juan, Puerto Rico.

En ese mismo año, en el mes de febrero se convirtió en el primer extranjero en participar en el Medio Maratón de San Blas, el cual se corre en Coamo, Puerto Rico, siendo además campeón de esa misma edición, en abril y en Medellín, se hizo dueño del record sudamericano de 3.000m planos (8min, 12seg), en septiembre en Bucaramanga se adueñó del record de los 10.000m registrando 29min, 10seg, 04 décimas, en octubre triunfó en los eventos de 5.000m y 10.000m de la segunda semana preolímpica realizada en Ciudad de México y cerró el año el 31 de diciembre con el título de la Carrera Internacional de San Silvestre, en São Paulo, Brasil.

Todos estos títulos le valieron ser considerado ese año 1966 como el mejor atleta de semi-fondo del mundo.

Unos años más tarde, en 1971, fue el primer colombiano en ganar el Maratón de Boston, en los Estados Unidos, considerado el más importante del mundo.

¿POR QUÉ NO FUE MEDALLISTA OLÍMPICO?

El Periodista de Deportes Alberto Galvis resaltó en su artículo: “Apoyo psicológico, este fue un punto clave, para que Álvaro Mejía Florez fracasara en su empeño de ser medallista olímpico, aún con las condiciones necesarias para lograrlo, porque, antes de obtener las dos victorias en la Semana Preolímpica de Ciudad de México era un desconocido, y después de esto se convirtió en el número uno del mundo, vigilado por todos sus rivales, lo que incrustó en su mente, toneladas de temores, que no supo desterrar. Igualmente, las lesiones minaron su resistencia psicológica y pudieron influir en la lentitud de su recuperación. Cuando llegó a Ciudad de México, en 1968, para competir en los 10.000m de los Olímpicos “sólo quería que esta pesadilla terminara pronto”, recordó. Fue tal su nerviosismo, que “se robó” la salida, de una competencia que por lo larga es casi imposible que un atleta cometa esta falta. Al final terminó décimo. Confiesa que cuando cruzó la meta descansó del trauma que lo acompañó durante los dos últimos años.

ANÉCDOTAS

Durante la Micro Olimpíada (1966) previa a los Juegos Olímpicos de México 68’, Álvaro tuvo una excelente participación derrotando a Mohamed Gammoudi (Túnez) en los 5.000m, y a Gaston Roelants (Bélgica) en los 10.000m, los dos mejores del mundo en ese momento “Cuando les gané a los mejores semi-fondistas del mundo, en México 1966, regresé a Colombia, y me pusieron sobre los hombros la candidatura a ser medalla de oro, dos años después, en los Juegos Olímpicos de México me dejaron solo, recordó alguna vez, con tristeza y rabia”, escribió recientemente Alberto Galvis en un artículo publicado por el Comité Olímpico Colombiano.

“En la época de Mejía sólo existía en Bogotá, una pista de carbonilla, en la Universidad Nacional, destinada exclusivamente a la comunidad estudiantil. Muchas veces, Mejía se “colaba” por encima de alguna pared o reja, para llegar a hurtadillas a la pista y hacer su entrenamiento. En incontables oportunidades era detenido por los vigilantes, que lo sacaban como a un ladrón, porque no tenía carné de dicha alma mater. Y era la gran esperanza del atletismo suramericano, para México 1968”. Alberto Galvis.

Finalmente, Ciro Solano Hurtado, Ex Presidente de la Federación Colombiana de Atletismo y Secretario General Comité Olímpico Colombiano, compartió estás palabras “Lo admiré, por su tenacidad, coraje y valentía, pero también por su controvertida personalidad, que lo llevaba a coleccionar, con la misma facilidad, simpatizantes y detractores. Querido por muchos y odiado por algunos, pero nunca ignorado, Álvaro Mejía Flórez fue un contestatario por antonomasia, porque podía tranquilamente mandar al carajo a quien le diera la gana, como cuando el alcalde de Boston, Estados Unidos, lo mandó a llamar para felicitarlo por el triunfo en la maratón de 1971, y Mejía le dijo al mensajero: “El importante soy yo, si quiere saludarme, que venga hasta aquí”.

Feliz Descanso en la Eternidad para Álvaro Mejía Flórez.

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ENGLISHCOLOMBIAN ATHLETICS MOURNS THE DEATH OF ÁLVARO MEJÍA FLOREZ

By: Constanza Mora Pedraza – AIPS Member.

BOGOTÁ, Colombia, January 17, 2021.- A few days have passed and it has been really difficult to write these lines. I did not know Álvaro as an athlete, because at that time I was not even in the deepest thoughts of my parents, but I did know him as a ‘Glory of Colombian Sports’ a simple man who never stopped running, even after his retirement and his advanced age, he was seen running through the park that is right in front of the apartment where he lived. His long white hair framed a face that despite the years was always jovial, always with a smile. A man who enjoyed his solitude, rebel with a cause and who could not miss a beer after lunch.

For me, he is the first of the four musketeers in long-distance athletics in Colombia, followed by Víctor Mora, Domingo Tibaduiza and Silvio Salazar, the latter three, who followed the path that Álvaro opened and became the big four in my country. He was the first foreigner to win the San Blas Half Marathon in Coamo, Puerto Rico, the first Colombian to win the San Silvestre International Race, the first Colombian to achieve three gold medals in the same Olympic Cycle event and did it twice, and considered the best middle distance runner in the world, in addition in 1971 he won the most important marathon event in the world, The Boston Marathon, being the first Latin American to climb to the top of the podium of the oldest marathon in the world . A legacy that sadly for many has been forgotten. As always happens, you have to wait for a Glory of Sport to die so that their triumphs are remembered.

Álvaro Mejía Flórez is and will continue to be considered, without a doubt, one of the greatest middle and long-distance athletes of all time in Colombia, with his titles and records, he managed to write his name not only in this country but in the world sports history at a time when support for the athletes in Colombia was almost nil, in a time when technology did not seem to appear, in which athletes ran more for the love of their country, with the pride of wearing a t-shirt with COLOMBIA written on the back and for a trophy that sometimes weighed more than the same luggage and not for money. Álvaro was born in Medellín, on May 15, 1940 and died in Bogotá on January 12 at the age of 80 due to a cancer.

MESSAGES FROM THE OTHER THREE MUSKETEERS

It is very difficult to speak when the heart is in pieces due to the departure to heaven of a friend, but Víctor, Domingo and Silvio expressed in a few words their feelings.

“One of my biggest opponents is gone, but more than a rival a friend; great athlete good person. We share many competitions throughout the world, in the course of our sporting life we ​​experience many joys and also sorrows such as our participation in the 1972 Munich Olympics; after several months of training our result was very sad and we came to think of not returning to the country until some time had passed and the country had forgotten about our performance”, expressed in tears Víctor Mora, a man with few friends, but who with pride called Álvaro a ‘friend’.

“There is much to say about Álvaro. For me he was the reference of my generation, teacher and motivator. He was the one who, thanks to his rebellious character with a very good cause, inspired dreams and helped to make them to come true. My admiration and gratitude for this formidable human being”, these are the words of Domingo Tibaudiza.

“Out of the three, I was the one who shared the least with him, because we were from different generations, but without a doubt he is one of the references that those of my time had. After the retirement of we both, it was when we could be closer. He was a man of one piece, he said things as he thought them, simple and a good friend of his friends. He liked to dance. I also remember that he liked to have one or two beers after his lunch, he always went to the same store that is near his apartment, where he would sit and talk with whoever it was, then he would go to his apartment”, said Silvio Salazar.

HIS SPORTS CAREER

He began his sports career in 1961 when he participated in the Manizales National Championship and in just one year he obtained his first international title, when he won the 1.500m gold medal at the Central American and Caribbean Games in Kingston. And his triumphs were increasing year after year; in 1963 he became the South American Champion, event held in Cali, Colombia, also in the 1.500m.

In 1964 as part of his preparation to participate in the Tokyo Olympic Games, he registered his first South American record of 5.000m, he achieved it at the Anoeta Stadium, in San Sebastián, Spain, where he finished with 13min, 53sec, 04ths, just 8sec from the world record held by Australian Ron Clarke.

In 1965 he became the first Colombian athlete to win three gold medals in the same event of the Olympic Cycle, as he stood on the podium of the 1.500m, 5.000m and 10.000m of the Bolivarian Games held in Quito, Ecuador and in 1966 he would repeat the feat in the same three tests, but this time at the Central American and Caribbean Games in San Juan, Puerto Rico.

In that same year, in February, he became the first foreigner to participate in the San Blas Half Marathon, which is run in Coamo, Puerto Rico, being also champion of that same edition, in April and in Medellín, he became the owner of the South American record of 3.000m (8min, 12sec), in September in Bucaramanga he registered the record of the 10.000m with 29min, 10sec, 04ths, in October he won the 5.000m and 10.000m events of the second pre-Olympic week held in Mexico City and closed the year on December 31st with the title of the San Silvestre International Race, in São Paulo, Brazil.

All these titles made him being considered that year 1966, as the best middle-distance athlete in the world.

A few years later in 1971, he was the first Colombian to win the Boston Marathon, in the United States, considered the most important race in the world.

WHY HE NOT WON AN OLYMPIC MEDAL?

Sports Journalist Alberto Galvis highlighted in his article: “Psychological support, this was a key point for Álvaro Mejía Flórez to fail in his endeavor to be an Olympic medalist, even with the necessary conditions to achieve it, because, before obtaining the two victories in the Pre-Olympic Week in Mexico City, he was a stranger, and after this he became number one in the world, watched over by all his opponents, which encrust in his mind tons of fears, which he did not know how to banish. Likewise, the injuries undermined his psychological resistance and could influence in the slowness of his recovery. When he arrived in Mexico City in 1968 to compete in the 10.000 meters of the Olympics, “I just wanted this nightmare to end soon”, he recalled. His nervousness was such that he ‘stole’ the start of a competition that for its length, it is almost impossible for an athlete to make this foul. At the end, he finished tenth. He confesses that when he crossed the finish line he rested from the trauma that accompanied him for the past two years.

ANECDOTES

During the Micro Olympiad (1966) prior to the Mexico 68 ‘Olympic Games, Álvaro had an excellent participation, defeating Mohamed Gammoudi (Tunisia) in the 5.000m, and Gaston Roelants (Belgium) in the 10.000m, the two best in the world at that time “When I beat the best middle-distance runners in the world, in Mexico 1966, I returned to Colombia, and they put on my shoulders the candidacy to win the gold medal; two years later, at the Olympic Games in Mexico they left me alone, he once recalled, with sadness and anger” wrote Alberto Galvis recently in an article published by the Colombian Olympic Committee.

“At Mejía’s times there was only one carbon track in Bogotá, at the National University, intended exclusively for the student community. Many times, Mejía “sneaked” over a wall or fence, to get onto the track and do his training. On countless occasions he was detained by the guards, who took him out like a thief, because he did not have a card from that institution. And he was the great hope of South American athletics, for Mexico 1968”. Alberto Galvis.

Finally, Ciro Solano Hurtado, former President of the Colombian Athletics Federation and General Secretary of the Colombian Olympic Committee, shared these words “I admired him for his tenacity, courage and bravery, but also for his controversial personality, which led him to collect in the same way, supporters and detractors. Loved by many and hated by some, but never ignored, Álvaro Mejía Flórez was a contestant for excellence, because calmly he could send to hell whoever he wanted, as when the mayor of Boston, United States, sent someone to call him to congratulate him for the victory in the 1971 marathon, and Mejía told the messenger: “The important one is me, if he wants to greet me, he should come here”.

Happy Rest in Eternity for Álvaro Mejía Florez.