De la eficaz gestión inicial, al lamentable corrupto final

Por Pedro Garcia Garozzo – corporaciondeportivafenix@gmail.com

ASUNCIÓN, Paraguay, 1 de setiembre de 2019.- El 28 de agosto de 2019 falleció el doctor Nicolás Leoz Almirón, el otrora hombre fuerte del fútbol sudamericano y mundial, hoy más recordado por su triste y lamentable final envuelto en el escándalo de FIFA Gate, que no supo conservar una inicial trayectoria directriz brillante y la manchó con la destructiva mácula de la vanidad, la ambición desmedida y la más deshonrosa corrupción.     

Fue primero un visionario que supo encaminar a su club Libertad, a la Liga Paraguaya de Fútbol y después a la propia CONMEBOL, por sendas de innegable progreso y superación.

Pero en la medida en que ese crecimiento excepcional, fruto de una inteligente conducción que le caracterizó, encendió la chispa de la codicia desproporcionada y le hizo caer en las tramposas redes de la apetecible plata dulce de coimas amparadas por la impunidad, terminó por deteriorar su imagen al grado superlativo de propiciar la indiferencia de muchos que se beneficiaron con su gestión en los tiempos de apogeo de su carrera directriz.

Por eso, fue triste apreciar la casi nula manifestación de quienes más favores recibieron de su dedicación integral y al comienzo sana y edificante gestión conductiva.

La CONMEBOL, que ni siquiera tenía un lugar donde asentar sus reales y vivía en oficinas de alquiler en la época de quien le precedió, Teófilo Salinas, deambulando de casa en casa y de país en país, halló en su visionaria acción un lugar privilegiado donde levantó primero su sede propia permanente y después su Centro de Convenciones, hotel y museo.

El beneficio no solo fue para el ente continental sino para el país todo, puesto que desde la habilitación de estos implantes, millones de sanas divisas han ingresado y seguirán llenando las arcas de lo que el Estado paraguayo percibe en materia económica con la llegada de miles de extranjeros que transitoriamente nos visitan año tras año.

Esta entidad, que mucho le debe lo que tiene al doctor Leoz  apenas citó en un escueto pronunciamento: “La CONMEBOL informa el fallecimiento de Nicolás Leoz Almirón, ex presidente de la Confederación entre 1986 y 2013”. Eso fue todo lo que señaló el ente continental.

Inexplicable postura porque si es cierto que se enriqueció en forma ilicita aprovechándose de la CONMEBOL, no es menos verdad que cuando esta entidad no tenía nada, trabajó con inteligencia y sabiduría para posicionarla como lo hizo y convertirla en una mina de oro. Y es triste que eso ni se mencione siquiera.

¿Qué era CONMEBOL en tiempo de Salinas? No tenia ni un pedazo de tierra donde asentarse. ¿Cómo encontró CONMEBOL el doctor Leoz? Pobre y sin recursos. Y ¿cómo la dejó? Rica y autosuficiente, aunque lamentablemente tambien, desprestigiada por los malos manejos. Muy bien lo saben todo esto quienes hoy disfrutan de ese status muy diferente y no tuvieron que edificar su grandeza. Es que del árbol caído siempre se hace leña y la herencia gravosa, que desgraciadamente también dejó el fallecido, en su valoración eclipsa todo lo anterior.

AMARGA SANCIÓN

Sus propios pares le dieron una peor sentencia que la que dejó de darle la justicia ordinaria, la que terminó sin poder juzgarlo, pues al irse de esta Tierra, ha tenido que soportar la peor de las condenas que pueden castigar a un ser humano: la indiferencia y la descalificación de los círculos en donde ha actuado.

Contrariamente a lo que hubiese sido su partida de este mundo si no caía en las garras del venenoso cáncer de la impune corrupción que lo ha sumido en los últimos tiempos de su mandato, el doctor Nicolás Leoz hubiera tenido una despedida de prócer de la civilidad.

Él mismo con su inconducta final lo evitó. Pero las obras que dejó están ahí, como testimonio evidente que no todo lo que hizo estuvo mal, sino por el contrario hubo obras extraordinarias, que también le sobreviven y no pueden dejar de valorarse.

No han sido solo las emprendedoras acciones inmobiliarias las que le sobreviven.

Durante la primera parte de su gestión, CONMEBOL, se pudo posicionar brillantemente en el concierto internacional del fútbol, con grandes competencias que le generan no solo prestigio sino réditos económicos incalculables.

Cuando el doctor Leoz asumió apenas en el continente existía la Copa América (el más antiguo certamen a nivel de naciones del planeta), la Libertadores (que había arrancado en 1960) y la  Copa Interamericana.

Un intento de disputa de otro trofeo en la administración del peruano Teófilo Salinas (la original Recopa) no logró afianzarse ni tuvo continuidad, hasta que en la administración del dirigente paraguayo cobró renovados bríos en 1989, siguiendo la ruta de ascendente impacto que con su manejo lograron las más antiguas justas de esta parte del mundo, modernizadas y elevadas a réditos económicos que se multiplicaron en progresión geométrica.

Además durante su mandato, superó con este rosario de competencias a las escasas que existían a tiempo de su asunción al cargo continental: 

•         Copa Master de Conmebol (1996)

•         Supercopa Sudamericana (entre 1988 y 1997)

•         Recopa Sudamericana (desde 1989).

•         Copa Master de Supercopa (entre 1992 y 1994)

•         Copa Conmebol (entre 1992 y 1999)

•         Copa de Oro Nicolás Leoz (entre 1993 y 1996)

•         Copa Master de Conmebol (1996)

•         Copa Mercosur (entre 1998 y 2001)

•         Copa Merconorte (entre 1998 y 2001)

•         Copa Sudamericana, (desde 2002).

•         Copa Suruga Bank (desde 2008).

•         Copa Iberoamericana (1994)

EN EL CAMPO EDITORIAL

Fiel a la leyenda que está registrada en una de las tribunas del estadio Nacional Julio Martínez de Santiago de Chile que dice “Un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro” se preocupó por registrar la historia del futbol en el continente con una ciclópea tarea editorial sin precedentes y desgraciadamente sin continuidad.

Habiendo sido periodista deportivo en su juventud, supo del valor de la comunicación y lo tradujo con un eficaz esquema de marketing y divulgación internacional de las actividades que emprendió la CONMEBOL bajo su dirección que le permitieron ganar millonarias sumas en patrocinadores.

Asimismo, siempre reconoció el trabajo de los comunicadores deportivos y anualmente propiciaba almuerzos de homenaje a los mismos con quienes les gustaba compartir como en sus años mozos. En el corto tiempo en el que ejerció la profesión, trabajó arduamente para la construcción del local propio del Circulo de Periodistas Deportivos del Paraguay, y no olvidando sus orígenes, le brindó en más de una oportunidad generosa ayuda.

En materia impresa deja un gran legado, como nadie lo había hecho antes en el país y posiblemente en el mundo entero en materia de bibliografia deportiva, obra que se cortó abruptamente en el mismo momento en que lo reemplazó el uruguayo Eugenio Figueredo en el cargo y que tampoco llegaron los siguientes sucesores a recuperar: la revista informativa de la CONMEBOL y las publicaciones de libros que condensan toda la historia del fútbol en esta parte del mundo sumando una veintena de libros prolijamente escritos por expertos de la talla de Jorge Barraza, diseñados y publicados con la más refinada redacción, datos, gráficos, estadísticas y encuadernación con tapa y páginas de obra primera.

TAMPOCO QUEDÓ EN CASA COMO PROFETA

Similares posturas a la manifestada por el ente continental ante el episodio de la muerte del doctor Leoz, asumieron su propio club Libertad y la Asociación Paraguaya de Fútbol. Esta última, inclusive con total desprolijidad  “informa”  de manera equivocada los años del segundo mandato de  quien la gobernó entre 1979 y 1985 y no como dice el lacónico texto oficial de la entidad nacional “entre 1974 y 1984”

Así como la CONMEBOL, no hace juicio de valor alguno. Y el club Libertad, cuyo portal en internet se encuentra inactivo y con la leyenda “en construcción” apenas llegó a enviar una corona de flores al velatorio y a publicar un aviso en necrológicas en los diarios del dia del sepelio en cuya extensa lista de participaciones (que en el periódico de mayor circulación en el país supera la centena en cantidad) no aparecen ni el ente continental ni la matriz del balompié nacional.

Fue muy dolorosamente triste apreciar esta actitud abiertamente indiferente. De repente hubiera sido preferible para preservar su memoria que el doctor Leoz no construyera un gigante que luego terminara por destruir por su propia culpa, la imagen de quien lo levantó.

La ingratitud es una de las características que definen al género humano. Y no solo la han sufrido los pecadores sino el más justo entre los justos como nuestro Salvador Jesucristo.

Por eso no tendría que sorprendernos que coincidiendo su velatorio con un partido de copa Libertadores que se jugaba a no muchas cuadras del Salón Memorial, ninguna recordación se le rindiera en la oportunidad. Al menos en el arranque de la fecha 8 del torneo Clausura, en el Defensores del Chaco, antes del partido Luqueño-Libertad, se guardó un minuto de silencio en su memoria

Si es cierto que se empañó su trayectoria con un final lamentable de su gestión directriz, no pueden esos hechos sepultar en el olvido las cosas buenas que produjo en su tránsito en la dirigencia futbolística aunque lo hayan olvidado quienes más deberían recordarlo.

Aparte de todo, como el Maestro de maestros nos enseñó, no somos quiénes para juzgar y “quien esté libre de pecado que lance la primera piedra”.