Daniel Dhers, con el “flow venezolano” del ciclismo BMX Freestyle

Por: Aymar Brito – Periodista Comité Olímpico de Venezuela

Traducido por – Constanza Mora Pedraza – Miembro AIPS 

CARACAS, Venezuela, 19 de mayo de 2019.- Con una sonrisa inigualable y el “flow venezolano” que lo identifica en todos los rincones del mundo Daniel Dhers llegó a casa. Una visita que quedó para la historia del deporte nacional, ya que compitió en Venezuela para sumar puntos al ranking olímpico y oficializó su bienvenida al olimpismo con una visita al COV.

“Comencé a montar a los 12 años solo porque quería compartir con mis amigos. Apenas llegaba a casa del colegio buscaba la bici, recuerdo que mi mamá la escondía y una vez la amarro con una cadena. Cuando hice mi primer truco me enamoré de la adrenalina”.  Expresó Daniel Dhers entre risas, al recordar sus inicios en el mundo del BMX Freestyle por las calles de Caracas.

Se describió como el típico preadolescente “rebelde”, que busca crear lazos de amistad, conocer cosas nuevas y descubrir su rol en el mundo. “A mis 34 años entiendo la preocupación de mis padres por que dejara la bici y me enfocara en los estudios, trabajar y forjar un futuro estable. Pero, siempre estuve claro en lo que quería y lo que más deseaba era manejar bicicleta. Le agradezco al deporte todos los días porque me permite ser atleta y me alejó de los peligros y vicios que abundan en la calle”.

Dhers partió de Venezuela cuando tenía 16 años para comenzar una vida en la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Fue allí donde conoció a “riders” experimentados. Por primera vez observó en vivo la realización de trucos de alta dificultad y conoció verdaderos circuitos extremos. Además, fue la catapulta para llegar a competencias reconocidas en Estados Unidos, país potencia en la disciplina.

“En 2003 participé en mi primera competencia internacional. No alcance las metas que me había planteado, pero viví la experiencia. Pude confirmar que eso era lo que quería y que debía trabajar más”.

En el 2004 se le invitó a la meca de las rampas, Woodward Camp en Pensilvania (EE. UU.) y al poco tiempo decidió radicarse en Estados Unidos. En el 2006 ingresó al “Dew Action Sports Tour”, contienda en donde solo los mejores de la disciplina estaban presentes. “A pocos días de la noticia de la Copa Dew había conversado con mi papá. Él quería que me concentrará, retomará los estudios y buscara un trabajo real. Para esa época yo vivía de vender repuestos de bici y de los premios que había conseguido en pequeñas competencias”.

“Le prometí a mí padre que si no alcanzaba algo grande dejaría la bici para trabajar. Le pedí solo una oportunidad más. Al competir quedé campeón y no lo podía creer. Cuando alcé la copa vi a mi papá y él me observo, nadie dijo nada. Pero, ambos entendimos que ese era mi lugar”.

Allí nació la auténtica leyenda del BMX. En su haber de triunfos se encuentran dos títulos como campeón del mundo, cuatro coronas en los Dew Action Sports Tour, tres copas de las “Series FISE”, múltiples medallas en “Simple Session” y “O Marisquiño” y número uno del ranking mundial de la Unión Internacional de Ciclistas. A su vez, escribió con tinta dorada su nombre en los “X-Games” al consagrarse campeón de la afamada justa en cinco ocasiones (2007, 2008, 2010, 2011 y 2013).

Actualmente forma parte del “Top 20 BMX Leyendas de todos los tiempos”, el truco “cashroll” clasificado con alta dificultad posee su sello de autor y se encuentra en búsqueda de su clasificación a los Juegos Olímpicos de Verano Tokio 2020. “Nunca pensé que el Freestyle llegaría a los Juegos Olímpicos tan pronto, y mucho menos que me iba a encontrar con gasolina en el tanque. Ahora, oficialmente puedo representar a Venezuela, aunque siempre lo hago de una u otra forma, nunca dejo de tener una banderita por algún lado”.

Junto a sus logros profesionales, se ha adjudicado un gran crecimiento personal. “Me he educado para ser atleta. Aprendí a comer, entrenar y descansar. Cuido mi cuerpo, es mi herramienta de trabajo. Cuando estaba chamo no sabía eso, y me gustaría poder enseñarle esto a los jóvenes que vienen tras de mí”.

Con esa filosofía de enseñanza como base principal abrió las puertas de “Daniel Dhers Action Sports Complex”, escenario en donde ayuda a aprender el arte de los deportes extremos a todo público. 

Caracas en 360 grados

Y eso prácticamente ya comenzó, con el Caracas en 360 grados, cuando en marzo, por primera vez en la historia se realizaron en Caracas, Venezuela dos eventos de BMX Freestyle categoría C1, avalados por la Unión Internacional de Ciclistas (UCI) y sumatorios al ranking olímpico de naciones. 

El Parque Naciones Unidas se vistió de gala para recibir al pentacampeón Daniel Dhers, quien vería acción en el Campeonato Internacional de Venezuela y la Copa Nacional de Venezuela. “Al iniciar el 2019 me planteé la meta de estar presente en todas las competiciones posibles para poder asegurar mi cupo olímpico. La oportunidad en Venezuela no podía perderla, me entusiasmó ver el evento en el calendario UCI”. 

Más allá de competir, Daniel vio la realización de los eventos como una oportunidad para que los riders criollos pudiesen foguearse. “Necesitamos una generación nueva, alguien que defienda el tricolor junto a mí y cuando yo ya no esté”. Añadió. “Aquí hay mucho talento. Los chamos son trabajadores y llenos de energía solo necesitan una vitrina para exponer lo que tienen. Y por supuesto, personas que le indiquen lo que deben mejorar”. 

Después de 20 años, Dhers vio la ciudad donde nación en un ángulo de 360*. Durante los dos días de contienda, realizó una demostración excepcional del deporte. Tuvo altura, delicadeza al caer, potencia en sus líneas y dificultad en cada una de sus piruetas. Las ramplas del PNU se quedaron pequeñas ante el poderío del caraqueño, quien indiscutiblemente se coronó y se llevó un total de 620 puntos al ranking. 

“Los eventos en Venezuela fueron de gran importancia. El BMX Freestyle es un deporte de estrategia, cada actuación suma y el objetivo es ese, sumar. Yo estoy buscando mantenerme dentro del top 5 para confirmar mi presencia en Tokio y no tener que jugarme el cupo en el Campeonato del Mundo”. 

A su vez aseguró. “Estoy complacido por el evento. Vi nivel y ganas de hacer las cosas bien. Eso es lo que necesitamos ahorita que estamos viviendo el sueño olímpico”. 

Durante su estadía en el país Dani se dedicó a vivir cada momento, siempre con el buen sentido del humor que lo caracteriza. “Disfruté Caracas. La esencia del BMX es disfrutar. Comí arepas desde que llegué, compartí con mis amigos, familia y la receptividad de la gente fue muy buena”.

Yo soy venezolano, después de tanto tiempo sigo manteniendo mi acento criollo.

Dejó ver las ganas que tiene de regresar y espera hacerlo antes de que termine el año. Puesto que, la Federación Venezolana de Ciclismo de la mano de Dhers solicitó a la Unión Internacional de Ciclistas dos nuevos eventos de BMX estilo libre categoría C1. Solicitud que recibió una repuesta positiva, pautados para el mes de octubre y aún se espera confirmación del lugar donde se llevarán a cabo. 

Con los pies en el olimpismo.

El mundo olímpico es un estilo de vida. Una filosofía impregnada de valores, derechos y deberes que abarca la sociedad sin denigrar condición social, religión, sexo ni nacionalidad. Un legado para el mundo que ideó el Barón Pierre de Coubertin y que Daniel Dhers tuvo la oportunidad de conocer.

En 2017 el Comité Olímpico Internacional junto al Comité Organizador de Tokio 2020 anunciaron la inclusión del “BMX Freestyle” en el programa como parte de una modalidad del ciclismo. Pero, el verdadero acercamiento se dio con la visita de Dhers a la casa olímpica venezolana.

“Nunca imaginé estar aquí y mucho menos tener la oportunidad de sentarme a hablar de deporte. Hace 20 años conocí al Prof. Eduardo Álvarez y hoy estoy con él. Es una grata sorpresa”. Comentó Daniel, durante el conversatorio que se llevó a cabo en el auditorio principal del COV.

“Me impresionó saber qué hay un himno olímpico, todos tienen los aros en su ropa. No conocía mucho de todo este movimiento, solo los juegos. Me emociona saber que puedo hacer algo más dentro de esta movida cuando cuelgue la bicicleta, y quiero enseñar lo que he aprendido”. Expresó.

“Uno de mis momentos para el recuerdo fue cuando visite el museo olímpico. Vi los logros de otros atletas, las medallas y objetos que usaron durante sus competencias. Me fui motivado, espero colgar algo allí algún día”. Concluyó.