Walter Martínez, el tirador nicaragüense con siete participaciones en Juegos Panamericanos

Harold Briceño Tórrez (Nicaragua) – Periodista Joven AIPS América

LIMA, Perú, 9 de agosto de 2019.- El tirador nicaragüense Walter Martínez no podrá contarle a sus nietos que ganó alguna medalla en Juegos Panamericanos, pero sí tendrá muchas historias particulares que narrarles sobre su participación en siete ediciones de estos eventos deportivos, contando desde su debut en la Habana 1991 hasta su actuación en Lima 2019, con Toronto 2015 como la única cita panamericana a la que no asistió desde su primera aparición.

De sus 57 años de vida, Walter ha pasado 39 con un rifle o una pistola en la mano, en busca siempre de una medalla. Según recuerda, su aventura en el mundo del tiro deportivo inició cuando tenía 18 años, y desde entonces no ha parado. “Al principio no tenía ni la más mínima idea de lo que era este deporte, pero una vez que por curiosidad me atreví a experimentarlo, me entró una pasión por hacer carrera como tirador”, cuenta el hombre, en cuyo cabello pintan ya algunas canas.

Se apasionó tanto por el deporte, que producto de haber entrenado sin límites, pronto se convirtió en un personaje talentoso, tanto que empezó a ser considerado parte de la selección nicaragüense de tiro. Su primer gran logro fue la presea conseguida en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1986 en Santiago de los Caballeros, República Dominicana. “Fue después de esa medalla, que la gané imponiendo un récord centroamericano, que empezaron a reconocer mi potencial”, dice, quien a nivel centroamericano y del caribe consiguió logros muy significativos.

SEIS COMO ATLETA, UNA COMO ENTRENADOR

Un año después de su primera gran conquista, Walter se ilusionó con la idea de participar en sus primeros Juegos Panamericanos, los de Indianápolis 1987. Sin embargo, la situación social y política de Nicaragua, país envuelto en una guerra para entonces, impidió su debut. “Fue un golpe duro, porque considerábamos que el tiro nicaragüense podía hacer un gran papel en ese torneo”, expresa Martínez.

Fue hasta en la Habana 1991 que pudo estrenarse en unos Juegos Panamericanos. “A esa edición llegué con muchas ilusiones, sobre todo porque en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de un año antes había ganado medallas y hasta roto algunos récords”, manifiesta. Sin embargo, no le fue tan bien, porque terminó en el puesto 25 de 31 en match inglés (fusil), acabó en el lugar 23 de 26 en fusil neumático y 15 de 26 en fusil tres posiciones.

Cuatro años más tarde volvió, y en Mar del Plata 1995 fue el 17mo de 21 participantes en fusil libre tendido, el 14to de 22 en fusil neumático y 17mo de 17 en match inglés.

Su mejor actuación y la más importante de un nicaragüense en el tiro deportivo de unos Juegos Panamericanos ocurrió en Winnipeg 1999, cuandoavanzó a la final y se ubicó en la cuarta posición de 26 en fusil libre tendido. En esa misma edición fue 13 de 23 en fusil neumático y 12 de 21 en match inglés.

En Santo Domingo 2003 ocupó el puesto 28 en fusil libre tendido, el 18 en fusil neumático y el 17 en match inglés. Cuatro años después, en Río de Janeiro 2007, volvió a dar un salto de calidad importante al meterse a la final de rifle tendido a 50 metros y terminar como séptimo, aunque también fue el decimosexto de 23 concursantes en rifle aire a 10 metros y el decimoséptimo de 20 en rifles tres posiciones.

Su última participación como atleta fue en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, en los que ocupó la plaza 22 de 26 en rifle aire a 10 metros, y la 24 de 28 tanto en rifle tres posiciones a 50 metros como en rifle tendido 50 metros.

Su racha de ediciones consecutivas participando en Juegos Panamericanos no pudo continuarse en Toronto 2015, pero se reanudó en Lima 2019, evento al que asistió como entrenador de la selección nicaragüense de tiro. Así que este año llegó a siete participaciones en este tipo de eventos.

“NO ES UN FRACASO”

Al lanzar una mirada retrospectiva a su carrera, Walter reflexiona que sus participaciones “más incómodas” en Juegos Panamericanos fueron las de Santo Domingo 2003 y Guadalajara 2011, porque “llegué a esos dos eventos con la confianza de que podía conseguir logros importantes, pero no lo hice, realmente me decepcioné”. Además, reconoce que sus “mejores actuaciones fueron las de Winnippeg 1999 y Río de Janeiro 2007, porque logré avanzar a la final y eso no era fácil en aquellos años”.

Al ser consultado sobre si consideraba un fracaso el no haber conquistado una medalla en seis participaciones como atleta en Juegos Panamericanos, Martínez es contundente con su respuesta: “no lo considero un fracaso, porque yo como atleta hice todo lo posible para sobresalir, derramé sangre, sudor y lágrimas en cada preparación, pero en este deporte no basta con las ganas para lograr una medalla, también es indispensable contar con el material deportivo adecuado, con fogueos internacionales y bases de entrenamiento. En el tiro deportivo, como en muchos otros deportes, no existen la magia ni las casualidades, sin inversión y sin esfuerzo no hay resultados positivos”.

Actualmente, Walter Martínez, quien realizó estudios universitarios de administración de empresas, estudió inglés y completó un curso técnico de programador de computadoras, es entrenador de tiempo completo de la selección nicaragüense de tiro, integrada por 12 atletas, de los cuales seis son mujeres.

Tras ver a sus pupilos tener acción en Lima 2019, Martínez confiesa que le dan ganas de volver a sus tiempos de atleta. “La verdad es que la participación en unos Juegos Panamericanos se vive mejor como atleta que como entrenador. Cuando veo a los muchachos en plena competencia, deseara entrar y ayudarles, es más, a veces quisiera volver a mi época de atleta”, expresa, como si dentro de sí la pasión por el deporte “que lo hizo una mejor persona” siguiera intacta.