Venezuela: 43 medallas en Lima 2019 y un compromiso de hierro

Por Yelimar Requena (Venezuela) – Periodista Joven AIPS América

CARACAS, Venezuela, 13 de agosto de 2019.- El reproche siempre es deliberado, no entiende de esfuerzos, entrenamientos, ni realidades, y es por eso que para muchos el resultado de la delegación de Venezuela en los Juegos Panamericanos de Lima 2019 no fue el mejor. Son ajenos a todos los obstáculos que debieron superar atletas y entrenadores para siquiera llegar a Perú.

Yulimar Rojas, medalla de oro en el salto triple. Una de las estrellas venezolanas en Lima 2019 (Foto: Lima 2019).

Si bien es cierto que las 43 preseas ganadas por los atletas criollos en Perú, están muy por debajo de las 50 de Toronto 2015, y esta es la cosecha más baja de la delegación desde Indianápolis 1987, la gran verdad es que Venezuela está inmersa en la peor crisis económica y social de su historia republicana y de aquello no escapa el deporte. 

Cada una de las nueve medallas de oro ganadas en Lima son una victoria contundente. Una demostración de lucha y constancia, la prueba viviente de un país que no se rinde. Ese fue el mensaje más contundente que se escribió en el territorio inca durante las últimas dos semanas y media. 

Nueve veces sonó el Gloria al Bravo Pueblo y en cada una de ellas había decenas de venezolanos cantando a todo pulmón. Si, se demostró que el éxodo es masivo, pero también quedó claro que el arpa, el cuatro y las maracas siguen sonando en el corazón de todos, las arepas siguen siendo su rutina más ansiada y para sus buenos compatriotas siempre hay un abrazo disponible.

«Vamos Venezolanos que está noche tenemos que ganar», cantaban en el Coliseo Eduardo Dibós cada vez que jugaba la Vinotinto de las alturas. 

En cada escenario había nostalgia, pero también mucho orgullo y agradecimiento para quienes estaban ahí representando al país. 

Cada atleta que tuvo la oportunidad de subir a un podio denotaba heroísmo, sabían bien que aquel metal era una invitación a seguir creyendo en Venezuela. Muchos, en ese afán de llenar de fe a su gente, dejaron de lado dolores intensos y compromisos personales para ponerse la chaqueta tricolor. 

«Todo remendado sigo luchando por mi país, sigo dándole triunfos, esta es mi tercera medalla de oro en juegos panamericanos, la cuarta en general y lo único que pienso es en dedicarle todo esto a Venezuela», comentó Rubén Limardo, minutos después de consagrarse campeón panamericano de espada individual. 

 «Venezuela es un país hermoso que siempre vale la pena representar y por eso estamos aquí dejando todo en la colchoneta, levantándonos cada vez que caemos, esto es para el país, para los venezolanos, no hay que perder la fe. Lo mejor está por venir», expresó Luís Avendaño tras colgarse el oro en lucha grecorromana categoría 87 kilogramos. 

Ambos medallistas, con los ojos llorosos, coincidieron en su deseo de luchar por Venezuela y hacer sonar el himno nacional. Ninguno piensa en rendirse y, por el contrario, ratifican su compromiso para Tokio 2020 a pesar de los muchos reproches que se han escrito entorno a la posición que ocuparon en el medallero. 

«Creo que todo lo hecho por los venezolanos aquí en Perú es admirable. La gente no sabe todos los sacrificios y esfuerzos que tenemos que hacer para llegar aquí y competir a la altura de los atletas mejor preparados del continente. No es fácil, pero aquí seguimos dando lo mejor de nosotros, merecemos que nos apoyen», insistió Hersony Canelón, máximo representante del ciclismo venezolano, y ganador de plata en la prueba de Keirin masculino.   

«Detrás de cada medalla hay mucho esfuerzo y mucho sacrificio, queremos que Venezuela este orgullosa porque esto es para ellos. Sabemos que podemos mejorar y hacia allá vamos. Aquí nadie se rinde», aseguró Elvismar Rodríguez, campeona panamericana de judo 70 kg y abanderada del combinado nacional. 

En total, Venezuela ocupó la posición 12 con nueve preseas doradas, 15 de plata y 19 de bronce. Una cifra que estadísticamente es un retroceso en la llamada «generación de oro» que desde Santo Domingo 2003 había conseguido siempre 50 o más medallas. Pero, es bien sabido que para hablar de éxitos en el deporte, siempre hay que ir más allá de las estadísticas. 

La crisis económica le ha restado luz al deporte, como a todo en general, pero no ha logrado vencerlo. Año tras año crecen las dificultades para llevar a cabo los torneos locales, cada vez es más difícil llevar la bandera a otros países, se ha vuelto casi imposible asegurarle un ciclo de preparación a cada atleta y aun así hay 43 medallas que dan cuenta de la perseverancia de los deportistas venezolanos. 

«La verdadera derrota está en no seguir luchando, hay que creer en nuestras capacidades, no nos podemos rendir, hay que seguir insistiendo», dijo Betzabeth Arguello, medallista de plata en lucha estilo libre 53 kg. 

El compromiso está intacto, ya muchos piensan en los Juegos Olímpicos y están convencidos de que rendirse no es opción, bien lo dijo Antonio Díaz, campeón panamericano de kata. 

«Repetir, insistir y nunca desistir».