Por Hugo Lafuente Krone – lafuequisele@gmail.com

ASUNCIÓN, Paraguay, 28 de junio de 2018.- Empecemos con que el VAR (Video Arbitrage Referee) está comenzando a ser utilizado, todavía debe adaptarse y mejorarse. Sigamos con que comparar el VAR con el TMO (Television Match Official) se debe hacer en base a las similitudes y también las grandes diferencias que tienen los dos juegos en donde intervienen.

En ambos casos tanto el árbitro como los asistentes de video pueden pedir una revisión de una situación, con una diferencia, en el rugby el TMO sugiere la revisión al Oficial de Partido y este decide si acudir o no a la revisión. En ambos casos, la intervención está limitada a ciertos aspectos del juego. O sea no se pueden usar para cualquier pavada.

En ambos, el que tiene la decisión final es el árbitro principal y este asiste a la revisión, sea en un monitor (en el fútbol y en algunos casos en partidos donde no hay pantalla gigante en el rugby) o mediante esta pantalla en lugares donde existe. Digamos que en todos los estadios de rugby de primer nivel este recurso audiovisual está presente.

En ambos hay dos puntos claves que son afectados, la convalidación de tantos (goles, tries, conversiones, penales a los palos) y el control de juego ilícito. En ambos se procura que el procedimiento sea lo menos intrusivo posible.

¿Cuáles son las diferencias? La comunicación: En el VAR se utiliza una alarma en un reloj o aparato que lleva el árbitro y luego el intercomunicador. En el rugby sólo el intercomunicador. El diálogo entre el referee principal y el TMO es constante, fluido, de integrantes de un equipo.

La revisión de la jugada: El VAR es más reservado, menos público. La revisión se hace sólo entre el referee y los videoasistentes. En el TMO la revisión se hace frente al público, no importa que este apruebe o no la decisión final tomada. El equipo de tres en cancha, referee principal y los dos Auxiliares ven las repeticiones y aportan sus juicios. Aqui hay un camino que todavía debe caminar el fútbol, que es el de la transparencia. Si bien en el deporte de la pelota redonda se aplica mucho más el criterio de los jueces, no como el rugby donde casi todo está claramente reglamentado, debería haber más apertura a dejar que el público sea parte del proceso.

La cantidad de videoasistentes: Y esta es mi gran pregunta. ¿Para qué tres o cuatro Asistentes de Video enfrente a sus respectivos monitores? Esto de por si crea un elemento de confusión, de falta de decisión PERSONAL para intervenir. Doy un ejemplo. En el rugby un jugador es víctima de juego ilícito por parte de un contrario, lo cual está claramente sancionado en las leyes. El referee no se da cuenta de la infracción, otorga una ventaja, se sigue jugando. El TMO, apenas termina la jugada, si el referee no lo tomó contacto con el, le aconsejara revisar la situación anterior para tomar una determinación. Pero esto lo hace el TMO por decisión suya, porque lo vio y tiene que intervenir. Es su responsabilidad. No tiene nadie a quien consultar o con quien especular si fue o no infraccción. En el fútbol puede pasar, si es que ya no pasó, que los tres o cuatro que están allá arriba se miran entre ellos para ver que deciden y al no tomar ninguno la decisión o si la misma no es unánime, no intervienen. Y la falta queda sin sancionar.

El protocolo: En el rugby está perfectamente estipulado. El referee y el TMO se manejan con un código establecido, saben lo que tienen que hacer y que palabras exactas utilizar para solicitar información, para dar información y para confirmar que la información fue entregada correctamente. En el fútbol todo esto es un confuso intercambio de información que obliga al árbitro a correr hasta el monitor para no ser víctima de un malentendido.

Recalquemos, finalmente, lo que dijimos antes. Son dos juegos diferentes. En el fútbol prima el criterio o apreciación del arbitro. Este está y debe estar más lejos de la jugada para siempre apreciar el panorama abierto. En el rugby el referee debe estar sobre la jugada para no perder detalle.

En el futbol se impone la exageración. Una falta puede pasar perfectamente desapercibida si el jugador que es víctima aguanta, no muestra efectos inmediatos de la misma. De ahi las puestas en escena que vemos. El futbol juega mucho para el árbitro.

El rugby prioriza, engrandece, la ventaja. Si el equipo infractor puede sacar un beneficio táctico o territorial, el juego sigue. El fútbol empezó a incorporar esta belleza reglamentaria pero todavía sigue siendo muy de silbatazos para cortar inmediatamente la jugada cuando hubo un foul. En el futbol, entonces, el árbitro juzga y sanciona. En el rugby, gerencia el juego, previene infracciones, desecha aquellas que no produjeron ningun efecto en el juego, permite que el equipo no infractor juegue la ventaja despues de una infracción, hasta el final, hasta lo último.

En el rugby una tarjeta amarilla significa dejar al equipo en inferioridad de condiciones, cuando el sancionado debe abandonar el campo por 10 minutos. El juego de la ovalada no adiciona tiempo, para el cronómetro o reloj oficial para considerar lesiones o situaciones de partido. Se juegan 80 minutos de juego real.

En este marco, VAR y TMO, como el fútbol y el rugby siguen cercanos pero diferentes. Pero en ambos casos, totalmente necesarios.

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