Una hazaña de hace 32 años inspira a su protagonista

ASUNCIÓN, Paraguay, 18 de setiembre de 2019.- Hugo Chapacú, un tenista nacido en la norteña provincia argentina de Misiones, fronteriza con el Paraguay, que desarrolló el trayecto más importante de su carrera representando al equipo de Copa Davis paraguayo, entrena hoy a niños y adolescentes en las canchas de la Asociación Paraguaya de Tenis (APT).

Hugo Chapacú nació en Posadas, Argentina, pero se naturalizó paraguayo y un partido suyo jugado en marzo de 1987 lo llevó a la cúspide de la fama. Hoy enseña, buscando nuevos héroes paraguayos en la Copa Davis.

Su inspiración es clara y ambiciosa. “Paraguay tiene buena materia prima, pero hay que pulirla. Ese es mi objetivo y espero que pronto podamos ver los frutos de esta tarea reflejado en integrantes jóvenes para el equipo de la Copa Davis”, dice Chapacú, a quien no le resultó fácil encontrar un sitio donde desarrollar su trabajo, pues las puertas que en su época de esplendor se abrían de par en par, hoy debe golpearlas con insistencia para merecer al menos un minuto de atención.

Su clases se desarrollan sobre las canchas de polvo de ladrillo (arcilla) de la APT, vecinas del predio de la Secretaria Nacional de Deportes, en las afueras de Asunción, los lunes miércoles y viernes, de 16:00 a 18:00. Quienes leen este artículo y residen en Paraguay, pueden obtener turnos llamando al teléfono celular +595 994 618123.

LO QUE CUENTA LA HISTORIA

Pero ¿qué acontecimiento convirtió a Chapacú en un personaje inolvidable para el deporte paraguayo? Ocurrió en marzo de 1987, en la cancha central del Yacht y Golf Club Paraguayo, frente al archi favorito equipo de los Estados Unidos, en el marco de los octavos de final del grupo mundial de la Copa Davis, es decir la élite de la competencia.

Chapacú se había unido un año antes al equipo paraguayo, que desde 1983 militaba en el círculo mayor del tenis masculino gracias a un hombre justicieramente elegido deportista del bicentenario, al conmemorarse los 200 años de la independencia paraguaya (1811/2011): Víctor Manuel Pecci, el héroe de Paris, donde llegó a disputar en 1979 la final de Roland Garrós, en la que cayó ante el entonces imbatible sueco Bjorn Borg.

Un gigante del tenis como Pecci, sin embargo no contaba un socio para armar un equipo para incursionar en la Davis. El problema fue resuelto en 1981, cuando un amigo suyo, Francisco González, nacido en Puerto Rico, aceptó jugar bajo bandera paraguaya. Juntos lograron ganar la zona Americana en el primer año, 1982 y desde el año siguiente, en memorables jornadas, sobre canchas ultra rápidas de madera, se lograron triunfos notables sobre la Checoslovaquia de Ivan Lendl (1983) y la Francia de Yannick Noah (1985).

Paraguay se convirtió en un cuco para los gigantes del tenis. Pecci y González, con saques demoledores, potencia física amparada en sus metro noventa, y una gran capacidad para el juego de dobles, eran capaces de todo. Las canchas de madera fueron entonces proscritas. Cada equipo pasó a tener la obligación de jugar como local en superficies naturales de su país, es decir tierra batida para el Paraguay.

Y así debió ser ante los Estados Unidos. Las canchas lentas no eran el punto fuerte del boricua Francis González. Aparece entonces en escena Hugo Chapacú, un especialista, con una potente derecha, jugador típico de la escuela argentina. Los visitantes trajeron un equipo especial para dicha superficie. Jimmy Arias, que tres años antes había sido número 5 del mundo, y el joven Aaron Krickstein, que tres temporadas después fue también top ten (6°) para los singles y los mejores del planeta en dobles, Robert Seguso y Ken Flach.

¿Cómo ganarles? El primer día Pecci derrotó a Arias luego de que Chapacú estuviera al borde de vencer a Krickstein, mostrando que la elección de ponerlo como singlista titular había sido la correcta. El partido de dobles fue para Estados Unidos y se llegó a la jornada final con la obligación de Paraguay de ganar los dos puntos para adjudicarse la serie.

Entró a la cancha Chapacú espléndido y le ganó los dos primeros sets a Arias, moviéndolo de un lado a otro y pegando la derecha con una potencia y exactitud que disimularon muy bien su condición de 282° tenista mundial (su mejor ránking histórico: 231). Pero Arias se repuso en los sets siguientes, mostrando mejor resto físico. Chapacú no tenía el hábito de disputar partidos a cinco sets y sintió el trajín.

En el quinto set, acalambrado, llegó a estar 5-1 abajo. Las esperanzas se derrumbaban ante un público fervoroso, que se excedía en el aliento y cometía desbordes no aceptados por el tenis. Paraguay estaba al borde de la eliminación, ya sea por la vía deportiva o la descalificación por la conducta de aficionados y hasta el presidente de la APT, Alejandro Velázquez Ugarte.

Las discusiones le dieron a Chapacú el aire que necesitaba para revivir e intentar la hazaña. Y la logró. Ganó 8 de los 10 games siguientes y se llevó el triunfo de una manera increíble (64 61 57 36 97), dejando el camino expedito para que Pecci cerrara de modo magistral, propio de él, ante Krickstein.

Por eso, Chapacú es héroe en Paraguay.