Un regalo para un país y para alguien en el cielo

Por Paola Pérez (Bolivia) – Periodista Joven AIPS América

LIMA, Perú, 11 de agosto de 2019.- Es la primera, la única, la ansiada. La dorada. El ráquetbol hizo historia para Bolivia y cumplió el sueño de una nación: la primera medalla de oro en Juegos Panamericanos. 

Pie de foto: El equipo masculino de ráquetbol que hizo historia para Bolivia

Si señores. Esto reafirma que vale la pena jugar por tu país. Y quienes dan cuenta de esto son los raquetbolistas bolivianos Conrado Moscoso, Kadim Carrasco, Roland y Carlos Keller. El equipo masculino de ráquetbol que fue artífice de que las notas del himno boliviano se escuchen en el Complejo Deportivo El Callao en Lima 2018 y que la tricolor boliviana esté en lo más alto del podio.

 «Luchar por tu país, ganar medallas por tu país, es una emoción muy grande que no te la regala nadie», cuenta Conrado quien además, obtuvo medalla de plata en dobles y medalla de bronce en singles. Saben que llegar a esta instancia no fue nada fácil, pero aseguran que tras este logro, todo esfuerzo valió la pena. 

Además de regalarle alegría a todo un país, para los hermanos Carlos y Roland Keller, la medalla de oro es un regalo aún más especial. Su mamá, quien falleció en octubre de 2015, cumplía años ayer y la medalla de oro fue un regalo hasta el cielo. «Se que ella debe estar con una sonrisa, todo lo que soy se lo debo a ella y esta medalla es para mi mamá», dice Roland, quien junto a Conrado, ganó el último partido de dobles para lograr la gloria.

«Ayer yo hice la hazaña, hoy los héroes son ellos», cuenta Carlos con la dorada colgando del cuello. El pase a la final estuvo en sus manos y tras vencer al estadounidense Jacob Bredenbeck en el tercer partido de la semifinal, Bolivia pudo soñar nuevamente. «Esos monstruos», como les dice él, son su equipo. Aquel con el que trabajó para hoy gritar bien fuerte que Bolivia es oro panamericano.  Hoy el equipo masculino de ráquetbol escribió la primera página dorada para Bolivia. Una que alienta a nuevas realizaciones y, sobretodo, a seguir defendiendo su tricolor, apostando a que vale la pena asumir el riesgo de competir con la camiseta de Boli