Postgrado2015KLa Habana, Cuba, 29 de abril de 2015.- En ocasiones, los encuentros entre desconocidos son un poco fríos, distantes, reservados. Es común que así suceda cuando un grupo de personas comparten un mismo lugar por vez primera. Sin embargo, para aquellos que ejercemos la noble, sacrificada y difícil profesión de comunicar e informar como periodistas, ello no puede constituir barrera alguna.

Yosel E. Martínez Castellanos (Cuba)

Así sucedió el pasado lunes 20 de abril cuando 30 comunicadores deportivos de 12 países de América Latina y el Caribe, se reunieron para asistir al X Curso de Postgrado Internacional de Periodismo Deportivo, que por estos días se celebra desde La Habana.

Los primeros intercambios giraron en relación a las horas de vuelo para arribar a la capital cubana, las impresiones iniciales sobre una urbe que encierra numerosos enigmas y muestra una multifacética vida cultural, o los campos profesionales donde cada uno se desempeña. De esta forma, en pocos minutos, cada integrante se fue relacionando con sus demás colegas como si existiera una complicidad perenne y nos conociéramos de encuentros anteriores.

Cubanos, argentinos, bolivianos, chilenos, paraguayos, uruguayos, dominicanos, mexicanos, panameños, ecuatorianos, colombianos y boricuas. Hombres y mujeres de diversas generaciones, procedentes de la radio, la TV, la prensa escrita y sitios web, hemos tenido la oportunidad de intercambiar, profundizar y polemizar acerca de diferentes procesos implícitos y explícitos vinculados al campo periodístico deportivo. Cada uno ha tenido la posibilidad de actualizarse sobre las corrientes que desde el campo académico predominan en los distintos medios de comunicación de Latinoamérica y del resto del mundo.

Reconocimiento especial para una decena de profesores, nuestros profesores. Verdaderos eruditos que han sabido imbricar y ubicar en cada contexto, los variados fenómenos comunicacionales presentes en cada una de las realidades de nuestros países. Con sus charlas avivan el deseo por conocer e investigar sobre aquellos tópicos que son relegados por las agendas y que necesitan ser colocados en la palestra pública para que la sociedad sepa cuales son los hilos conductores que mueven determinados sucesos en el campo deportivo.

Como una pequeña torre de Babel, pero en la que todos hablamos un mismo idioma, el de la comunicación, los 30 estudiantes nos hemos informado sobre las distintas realidades presentes en nuestras naciones. Hemos evacuado dudas, adquirido nuevas herramientas y metodologías de trabajo que bien pudieran aplicarse en cada uno de nuestros contextos. Cada clase es un viaje a la semilla de nuestros deseos profesionales.

El debate en torno al fútbol y el béisbol no ha sido ajeno. Unos defienden el éxtasis sublime provocado cuando el balón traspasa la línea de gol; mientras los otros alegan la espectacularidad de la pelota viajando por el aire a más de 400 pies del home plate.

Así han transcurrido los últimos días de abril, cuando se acerca el impostergable momento del adiós, ese que todos quisieran dilatar y mandarlo a jugar una interminable prórroga o envolverlo en un extra inning donde a nadie le importe el resultado final del encuentro. Es la hora de las fotos que luego serán colgadas en las redes sociales, los contactos online y los números telefónicos como señal de que existe un mañana donde, por otras vías, podremos seguir debatiendo sobre favoritos pre-competencia y encendidas temáticas periodísticas deportivas.

No obstante, más allá que el mundo virtual nos permitirá continuar cultivando la camadería y las historias que desarrollamos día a día, soy de los que deseo pensar que los 30 alumnos que nos hemos dado cita en La Habana, tendremos la oportunidad de un segundo encuentro, quizás bajo la fiesta de los cinco aros olímpicos, en un foro deportivo internacional, o quizás, nuevamente desde esta hermosa ciudad para perpetuar las experiencias que por estos días han marcado nuestras vidas.

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