“Me gustaba pelear en la escuela”

Por Javier González (Puerto Rico) – Periodista Joven AIPS América 

LIMA, Perú, 2 de agosto de 2019.- Por una mirada, se enfurece. Se levanta del pupitre y protagoniza senda pelea. Lo graban. Sus hermanos suben el encontronazo a las redes. Se va viral pelea entre estudiantes del noveno grado de la escuela intermedia Abelardo Díaz Alfaro, de Toa Alta. Con la mala suerte en ese momento que el video llega a manos de su padre. Este, muy molesto, le dice: “¿Tú quieres pelear? Pelea en un ring”. Así se comienza a escribir la historia del puertorriqueño Yankiel Rivera: de pelear por una mirada en el aula a pelear por un país en los Juegos Panamericanos de Lima 2019.

En un principio el boxeo le sirvió para quemar energías y así evitar problemas en la escuela. “A mí me gustaba pelear en la escuela, yo peleaba por cualquier cosa. Hasta que llegó el boxeo a mi vida. Me cambió para bien. No volví a tener más problemas en la escuela y hoy puedo decir que soy muy querido por los maestros y compañeros de clase”, relata sobre cómo el boxeo lo ayudó a controlar sus impulsos durante su recorrido por la escuela.

Yankiel Rivera es una de las máximas figuras del boxeo aficionado en Puerto Rico. Conquistó medalla de bronce en los Juegos Centroamericanos y del Caribe celebrados el año pasado en Barranquilla, Colombia y en estos Juegos conquistó bronce tras caer en las semifinales de la división mosca (52 kg.)ante el cubano Yosbany Veitía.

“Yo empecé como pa’ vacilar, pero poquito a poquito fui descubriendo que tenía talento. Al año mi papá decidió llevarme al torneo nacional de Puerto Rico, yo solo tenía 13 peleas y lo gané. De ahí di mi primer viaje a Ecuador y comencé a tomar el boxeo más en serio”, dice sobre sus inicios en el boxeo.

Sin embargo, su afición por el boxeo inició desde muy pequeño, mucho antes de comenzar a practicarlo. Y es que Puerto Rico es cuna de múltiples leyendas del boxeo como Carlos Ortiz, Wilfredo Gómez, Félix ‘Tito’ Trinidad, entre otros. No estar al pendiente de las hazañas de los púgiles en la isla es estar prácticamente enajenado de la realidad. En el caso de Yankiel, este creció viendo las grandes peleas de dos futuros Salones de la Fama: Iván Calderón y Miguel Cotto. “A mí me gusta el boxeo desde pequeño y a mi papá… ¡chacho! A mi papá le encanta. Yo veía pelear a Iván Calderón y a Miguel Cotto. Especialmente a Iván Calderón, me encantaba. Luego que me adentré en el boxeo comencé a buscar videos de otros boxeadores como Wilfredo Gómez al cual admiro un montón”, indicó el apodado como ‘Doctorcito’.

Yankiel es uno de los dos hijos de Borinquen activos en este certamen continental, el otro es Oscar Collazo, con quien guarda una gran amistad y quien mañana estará disputando el oro panamericano de la división minimosca (46-49 kg.) ante el colombiano Yuberjén Martínez. “Nosotros somos como hermanos. Él se queda en mi casa. Lo conocí peleando con él, pero yo no soy de cogerle cosa a los boxeadores y a Oscar mucho menos. Hemos vivido muchas anécdotas representando a Puerto Rico. Recientemente fuimos a Ecuador a la Copa del Pacífico, también estaba Bryan Polaco (otro boxeador puertorriqueño), y de camino nos paró la policía. La guagua no tenía los papeles del registro y estuvimos como 40 minutos parados. Fue tremendo susto”, relata entre risas.

Su plan dentro del boxeo está claro: “Mi mayor meta es ser campeón olímpico y luego dar el salto al profesionalismo”. Al momento ningún púgil puertorriqueño ha conseguido ser campeón olímpico, no obstante, seis de las nueve medallas olímpicas de Puerto Rico han sido conquistadas por boxeadores: una plata (Luis Ortiz, Los Ángeles 1984) y cinco bronces (Juan Evangelista Venegas, Londres 1948; Orlando Maldonado, Montreal 1976; Arístides González, Los Ángeles 1984; Aníbal Acevedo, Barcelona 1992 y Daniel Santos, Atlanta 1996). Cabe señalar que el puertorriqueño José Torres ganó plata en los Juegos Olímpicos de Melbourne 1956, pero representando a Estados Unidos.

Así que el chico que le gustaba pelear en la escuela ahora es medallista centroamericano y panamericano, y va por más.