La puesta en práctica tras el Posgrado Internacional de Periodismo Deportivo

Por: Pedro Pablo Mijangos Castillo (Guatemala) – pedro7pablo@gmail.com 

GUATEMALA, 12 de mayo de 2019.- A días de haberse bajado el telón de la edición 14 del Curso de Posgrado Internacional de Periodismo Deportivo, impartido en el Instituto José Martí de La Habana, aún hace eco la diversidad de acentos, preguntas, reflexiones, propuestas, aportes y convivencias que durante dos semanas se dejaron sentir en el corazón de la capital cubana.

Culturas y acentos diferentes conjugados en el aula del Posgrado de Cuba, ya con los diplomas en mano.

En nueve jornadas intensas de exposiciones se «movieron ideas», como incentivaron los profesores quienes con mucha dedicación y atención compartieron su experiencia en el aula con 35 periodistas de doce países de Latinoamérica.

Ahora, el nuevo escenario donde se debe actuar es en nuestros respectivos países. La labor del comunicador requiere de reinventarse todos los días, ser creativos para contar historias y trasladar información sin perder la esencia profesional.

De los distintos aprendizajes sumados a la mochila que cargamos con gusto en los hombros, destaco el hecho de volver a algunos fundamentos de raíz de nuestro qué hacer cotidiano. Las nuevas tendencias y plataformas para compartir contenido no deben abstraerse del rigor y la ética.

En el repaso general también fue muy valioso conocer distintas vertientes de la labor del periodista deportivo. Relato, narrativa y presentación de televisión. Cada una con sus particularidades. Sin dejar de lado el «contexto nación», que sirve para entender cómo en la región se desarrollan las políticas dirigidas a la actividad física. Ejemplos como Cuba, sede del encuentro, donde el acceso y la masificación fueron un eje primordial desde inicios de la década del 60.

Afinar el ojo y el criterio, en la parte práctica, se suma a los aportes. En los últimos días del Posgrado se realizaron dos trabajos en grupo intentando documentar con fotos y videos hechos que nos llamaran la atención en La Habana. La construcción colectiva de las exposiciones, fuera del aula, editando, discutiendo y sintetizando ayudaron a enriquecer la experiencia.

El deporte cambia, es dinámico, es circunstancial, por ello hay que estar atentos en el campo de acción, con libreta, grabadora o cámara en mano.

Toca decir gracias y que el deporte siga tendiendo puentes sin importar la edad, el género, el origen étnico, la nacionalidad, la forma de pensar, etc. Gracias a los profesores por las observaciones oportunas y ahora a nosotros nos tocará multiplicar lo recibido.

A los compañeros por la risas, la complicidad y por entendernos, pues en las canchas, gimnasios, estadios, tatamis, cuadriláteros, etc., nos hemos y seguimos forjando.

Y como escribiera el escritor uruguayo, Eduardo Galeano: «A seguir intentando hacer con las manos, lo que no se pudo hacer con los pies».