Por Cristian Torino (Argentina)

BUENOS AIRES, Argentina, 18 de mayo de 2017.- Nunca se dejó ver el sol durante el 80 Congreso de la Asociación Internacional de Periodistas Deportivos AIPS en Seúl. Cono si fuera un presagio de lo que ocurriría a su término. Qué profundo es el pesar de amanecer ayer con la noticia que mi gran amigo y mentor internacional José Enrique Montesinos Delvaty había sufrido una embolia pulmonar seguida de múltiples ataques cardíacos en la escala en Francia en su regreso a su querida Cuba natal, luego de haber finalizado el congreso.

Unas horas nos separaban nada mas del cierre del congreso y las angustias vividas la noche anterior. Menos tiempo aun de haber disfrutado de su ron cubano, su hermosa compañía y sus sabios e inigualables conocimientos. Con el parecían que las horas nunca pasaban y hasta se le iluminaban los ojos cuando buscábamos soluciones a los conflictos de AIPS, como si de un hijo se tratase. Porque en definitiva el fue uno de los padres y maestros de AIPS.
El fue quien hace cinco años me recibió en Cuba y me permitió conocer este camino. Durante cada congreso y capacitación Enrique era una referencia de consulta obligada, tanto por sus conocimientos, su sabiduría y su amplia experiencia. La voz de una conciencia tranquila y un consejo sabio siempre radicaban en el, hasta en los peores momentos.
Peor aun fue despertarse con la triste noticia que Enrique no estaba más entre nosotros. Con él se fue uno de los mas grandes consejeros y amigos que me dio el periodismo deportivo. Con el se fue gran parte de la historia grande de nuestra AIPS y, ni hablar, de su Cuba natal.
Mas de cuatro décadas escribiendo en el Granma de Cuba, Presidente del Circulo de Periodistas Deportivos de Cuba, Vicepresidente de AIPS América y mentor del Postgrado Internacional de Periodismo Deportivo en La Habana, mi primer postgrado internacional y el de tantos otros colegas argentinos y del mundo; casi nada.
Con él se van los mejores recuerdos y las más sabias enseñanzas. Nos queda su legado y su trabajo, muchas veces silencioso, junto con la esperanza de mundo cada vez mejor y mas igualitario, con el deporte como bandera.
¡¡¡Gracias por todo amigo Enrique!!! ¡¡¡Nunca te vamos a olvidar!!!

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