Hersony Canelón: De la frustración a la gloria

Por Yelimar Requena (Venezuela) – Periodista Joven AIPS América 

LIMA, Perú, 5 de agosto de 2019.- Un impulso de rebeldía siempre puede revertir el sinsabor de la derrota, no en vano se ha popularizado aquello  de que «perdiendo también se gana». Hersony Canelón conquistó este domingo, en la final del keirin masculino, la segunda medalla de plata para la delegación venezolana en los Juegos Panamericanos de Lima 2019. Un triunfo con sabor a revancha.

Un día antes el experimentado ciclista, de 30 años, había quedado fuera del podio de la velocidad individual por primera vez en los últimos tres Panamericanos. Venía de conquistar oro en Guadalajara 2011 y bronce en Toronto 2015.

En ese momento ver aquel podio y no encontrarlo con el tricolor a hombros fue extraño para todos quienes entienden que es Hersony Canelón el referente del ciclismo en Venezuela. Era imposible no percibir la nostalgia de quienes lo alentaban desde la tribuna con el temor de que estos posiblemente sean sus últimos Juegos Panamericanos. Había una mezcla entre rabia y decepción, pero al cabo de 24 horas todo aquello desapareció.

El desconcierto de la derrota en velocidad se convirtió en el envión que catapultó la victoria y le aseguró la medalla número 19 de su carrera, la quinta en Juegos Panamericanos. Los venezolanos, presentes en el Velódromo de la Videna, brincaron de su asiento en la emoción de momento.

Canelón había clasificado a la final luego de quedar segundo en la prueba clasificatoria, únicamente superado por el trinitario Kwesi Brownes. No era el mismo que corrió en la velocidad, se le veía mucho más seguro e incluso alcazaba a esbozar algunas sonrisas nerviosas. Sabía que estaba llamado a subir al podio de su competencia predilecta, tal y como ya lo había hecho en Guadalajara y Toronto.

En el punto de salida, sus manos sobre la cabeza y los ojos cerrados denotaban concentración. Se golpeó varias veces el pecho para motivarse y partió. En la carrera hizo gala de su experiencia para adelantar a quienes parecían ser más veloces y quedarse con la presea plateada. Solo el colombiano Kevin Quintero logró superarlo. 

Una voz rebelde que vela por el futuro

Tras asegurar la medalla, Canelón se reunió con la prensa venezolana y sus declaraciones fueron tan contundentes como el día de la derrota en velocidad, en el que aseguró que lleva ocho años sin entrenador y lamentó que el interés de los federativos aparezca solo semanas antes de los grandes eventos como los Juegos Panamericanos o las olimpiadas. 

«No es posible que dos semanas antes de un evento quieran apoyarte, no. El año tiene 365 días y los atletas necesitamos entrenar y prepararnos todos los días».

Una vez más -está vez con la alegría del triunfo-, el caraqueño alzó su voz y explicó que es muy difícil para los atletas venezolanos llegar y conseguir buenas actuaciones en las justas. Insistió en que se hace urgente duplicar los esfuerzos para fomentar y respaldar el deporte.

«A pesar de todas las dificultades que vivimos, aquí estamos todos los atletas de Venezuela dando todo por el país, dejamos el alma porque queremos hacer sonar el himno nacional. Créanme que sufrimos mucho para montarnos en ese podio, merecemos que nos apoyen», afirmó.

Esta no es la primera vez que Canelón exige mayor respaldo para los ciclistas, en muchas otras ocasiones ha pedido actualizar los equipos y ha exigido dotaciones que se hacen necesarias para poder competir con un buen nivel. Se ha convertido en la voz de muchos que ni siquiera tienen la posibilidad de acceder a las competencias porque no poseen los implementos mínimos. 

Su reclamo no es de ahora. Hersony ha sido consistente con sus reclamos y es que, más allá del resultado de esta competencia, está la incertidumbre en torno a la generación de relevo, porque a decir verdad el futuro es bastante incierto para los jóvenes ciclistas de Venezuela.