Glorificados con una medalla olímpica (II y final), por Enrique Montesinos Delvaty

La Habana, Cuba, 5 de agosto de 2016.—De los 42 países integrantes del deporte en América —en la actualidad son 41 tras el paso de Antillas Holandesas a territorio de Holanda, pero no excluimos su historia—, un total de 29 han saboreado el dulzor de una presea olímpica y veinte llegaron a la apoteosis con al menos una coronación.

Tres mujeres de América que mostraron su calibre al planeta. María Espinosa, taewondoka mexicana, en 2008; Mariana Pajón, ciclista colombiana, e Idalis Ortiz, judoca cubana, ambas en Londres 2012.
Tres mujeres de América que mostraron su calibre al planeta. María Espinosa, taewondoka mexicana, en 2008; Mariana Pajón, ciclista colombiana, e Idalis Ortiz, judoca cubana, ambas en Londres 2012.

Entre los honrados por un solo campeón olímpico, Perú fue el primero, en Londres 1948, cuando el tirador Edwin Vázquez, ganó la prueba de pistola a 50 metros con el arma de un compañero al descubrir que la suya estaba anticuada. En 1947 se tituló cuatro veces en los Juegos Bolivarianos. En 1951 lo hizo en los I Juegos Panamericanos.

Luego se produjo el significativo triunfo del surinamés Anthony Nesty, nadador que desmistificó al más alto nivel teorías como la poca flotabilidad de los negros. En el electrizante estilo mariposa ganó los 100 metros en Seúl 1988 y por si quedaban dudas sumó un bronce en Barcelona 1992.

Costa Rica y Ecuador celebraron al unísono en Atlanta 1996 sus primeros campeones. La tica fue la nadadora Claudia Poll, de ancestros alemanes, versión mejorada de su hermana Silvia, primera con podio plateado en 1988. Claudia sumó dos bronces en Sydney y por eso Costa Rica debe solo a ellas  sus cuatro metales olímpicos, igual que los ecuatorianos deben sus dos a Jefferson Pérez, amo de los 20 kilómetros en 1996 y luego plateado en Beijing 2008, aunque hay por ahí una posibilidad de convertirse en oro por dopaje rival.

Los tres son de América y les sobran las medallas. Pero quieren más en Río 2016. Michael Phelps, nadador (USA), Usain Bolt, corredor (JAM) y Robert Scheidt, velerista (BRA).
Los tres son de América y les sobran las medallas. Pero quieren más en Río 2016. Michael Phelps, nadador (USA), Usain Bolt, corredor (JAM) y Robert Scheidt, velerista (BRA).

En esa misma cita en el gigante asiático, el espectacular saltador Irving Saladino estremeció a los panameños con una corona en longitud sumamente disputada. Y el último en subir al trono fue el cuatrocentista Kirani James, que universalizó a su minúscula isla de Granada en Londres 2012.

De ese grupo nótese que Perú asistió a 19 Juegos con 406 atletas. Los oros de Surinam (47 deportistas en 11 Juegos) y Granada (140 en 8) resultaron más productivos. Lo contrario ha sido Puerto Rico que, por ejemplo, ha presentado a 650 deportistas en 17 citas a partir Londres 1948 y en casi 70 años no ha podido regodearse con un rey bajo los cinco aros, si bien vibró ocho veces y dos de sus medallas quedaron a las puertas de la gloria total.

Los que poseen menos suelen justipreciar mejor. No extraña que consideren héroes deportivos en Guyana a Michael Anthony, en Bermudas a Clarence Hill, ambos boxeadores, y en Barbados al velocista Obadele Thompson, pues se trata de sus históricos medallistas de bronce olímpicos.

Lo mismo ocurre en Guatemala con el marchista Erick Barrondo, en Paraguay con su equipo de fútbol, en Islas Vírgenes estadounidenses y Antillas Holandesas con los veleristas Peter Holmberg y Jan Boersma (surfista), y en Haití con el mítico saltador Sylvio Cator: son sus ídolos olímpicos de plata.

Escalemos ahora en la lista de medallistas para hallar cinco naciones que saborearon en dos oportunidades las mieles del Olimpo y además disfrutaron de satisfacciones adicionales con totales de premios dentro de la segunda decena.

Algunos la recibieron de golpe y porrazo como Chile, que estrenó el medallero en 1924 con la plateada de Manuel Plaza en el maratón parisino, fue sumando a cuenta gotas otras ocho hasta que 80 años después, en Atenas 2004, sus tenistas Nicolás Massú (individuales) y Fernando González (compañero del doble) consumaron la proeza.

Los uruguayos fueron los más adelantados y a la vez los distintos. Avanzados porque tan temprano como en París 1924 y Ámsterdam 1928 disfrutaban de lo que en su inmensa mayoría ansiaban América Latina e Iberoamérica. Diferentes por no ser oros individuales, sino provenientes de equipos de fútbol distinguidos desde entonces por la famosa Garra Charrúa.

juegos-olimpicos-presenciaNo por mencionados en algún momento en esta columna quedan sin reiterarse los oros venezolanos del Morocho Rodríguez en el boxeo de México 1968 y del esgrimista Rubén Limardo en la reciente Londres 2012. La primera medalla de los petroleros fue el bronce de un saltador de triple, Arnoldo Devonish, en Helsinki 1952.

Cuatro años antes les llegó similar sabor a los vecinos de Trinidad y Tobago cuando el levantador de pesas Rodney Wilkes inauguró el medallero con su plateada londinense. Pero el aroma dorado esperó hasta Montreal 1976 con un Hasely Crawford victorioso en 100 metros perpetuado al dar su nombre al mayor estadio de dichas islas.

La misma fragancia se reiteró en Londres insospechadamente. El jabalinista Keshorn Walcott sorprendió con el cetro mundial Juvenil en Barcelona, en julio. Seguidamente voló hacia Londres muy inspirado por haber vencido al favorito argentino Braian Toledo y en medio de un mal momento colectivo se produjo el milagro de la doble coronación de un bisoño siempre a tono con el máximo de sus posibilidades.

Aunque Colombia incursionó en los II Juegos de París 1900, sus oros han sido etiquetados en el presente siglo y milenio, ambos con el sello femenino. María Isabel Urrutia, una lanzadora del atletismo, devino forzuda halterofilista coronada en Sydney 2000, y la secundó la corajuda ciclista Mariana Pajón doce años después en la urbe de la Torre del Big Ben.

Los dominicanos idolatran a Félix Sánchez, el vallista largo que los elevó a la estratósfera en Atenas 2004 y no conforme volvió a conmocionar en Londres. Han sido tan afortunados que hilvanaron tres citas consecutivas con oros pues nadie consiguió impedir el del púgil Félix Díaz en Beijing 2008.

Bahamas tiene un territorio inferior que el de República Dominicana, pero la supera en atletas olímpicos, Juegos y medallas. Tiene casi el 50 por ciento de oro (5 de 11). Los primeros protagonistas fueron de velas. Durward Knowles navegaba desde Londres 1948 e inclusive se bronceó en Melbourne 1956, pero no fue hasta acompañarse por Cecil Cooke que consiguió el laurel olímpico a los 46 años, en Tokio 1964.

La otra fortaleza de Bahamas ha sido el atletismo, aportador de cuatro cetros. A Pauline Davis-Thompson y el relevo 4×100, que encabezó junto a Debbie Ferguson, se debe la dupleta de Sydney 2000. Tonique Williams-Darling reinó en los 400 metros de Atenas y en Londres otro relevo dio la clarinada, el masculino de 4×400. No por gusto la IAAF estrenó sus Mundiales de Relevos con las dos primeras ediciones de 2014 y 2015 asentadas en Nassau.

No olvidemos a quienes manifiestan en el olimpo deportivo una determinada fijación, como es el caso de Jamaica con el atletismo. Tiene 66 medallas en el deporte Rey. Y un ciclista la número 67 y última, de bronce.

Pero el atletismo a su vez tiene muchas pruebas ni vistas por los jamaicanos en su “obsesión” por las de velocidad, donde acumulan nada menos que 63 preseas. Por supuesto que las 17 de oro son todas de velocistas y el brillo de larga data, pues en Londres 1948 Arthur Wint fue el más veloz en la vuelta al óvalo y George Rhoden lo imitó en Helsinki 1952, ambos secundados por el no menos coloso de las pistas Herb McKenley. Este trio fenomenal y Leslie Laing formaron en la cita finesa un invencible relevo de 4×400. Donald Quarrie en 1976 y la vallista Deon Hemmings en 1996 completaron un quinteto.

La otra docena es de Atenas 2004 para acá. En las inmediaciones del mítico Partenón, las mujeres impresionaron en el 4×100 lideradas por Veronica Campbell, reina adicional en los 200. El portento Usain Bolt compitió en el Mundial Juvenil del 2002 y no estaba listo. Pero en Beijing se desató con su primer 100-200-4×100.

En la capital china las mujeres aportaron por igual con la reválida en 200 de la Campbel, más las contribuciones de la fulgurante Shelly-Ann Fraser en el hectómetro y de Melanie Walker en 400 con vallas. Total inédito de seis oros. Y cuatro en Londres cuando la Fraser volvió a gobernar para unirse al fenómeno Bolt.

Finalizamos con un salto de la historia a la actualidad para preguntar ¿Quiénes gobernarán el programa atlético del 12 al 21 de agosto? ¿Repetirá Bolt? Solo sabemos que son interrogantes muy próximas a despejarse en la pista y el campo del Estado Olímpico carioca.