Federación Argentina de Periodistas Deportivos: Un antes y un después

Por: René Alfredo Paz (ex pdte. FAPED)

VILLA MERCEDES, Argentina, 2 de octubre de 2019.- Como todos los años, el poder de pertenencia hacia la Federación Argentina de Periodistas Deportivos (FAPED) se renueva en cada convocatoria, en cada reunión, en cada rincón del país y, en este caso, en el 51º Congreso Nacional de Villa Mercedes, San Luis (25 al 27 de setiembre pasado), que nos recibió de la mejor manera, con mucha hospitalidad, pero convencidos de que, entre todos, se puede crecer.

Formosa, La Pampa, Ushuaia más Junín y San Luis se sumaron y, en algunos casos, OTROS se sumarán en poco tiempo. Así, la familia se agranda, se fortifica y se hace más fuerte desde el momento mismo, que es la única entidad reconocida por la Asociación Internacional de LA Prensa Deportiva (AIPS).

Llegaron 22 círculos, y es un número que se admira y se respeta. Con la renovación adecuada, con el protagonismo de la mujer, y con una organización que rozó a la perfección, el periodismo deportivo del país y sobre todo, del interior continúa con su proyecto a mediano y largo plazo.

El Parque La Pedrera, inmenso por donde se lo mire, nos recibió desde el principio de semana y de manera que fueron pasando las horas, las delegaciones de todo el país le pusieron el “color” y el “calor” a muchas jornadas de altísimo voltaje. Las charlas fueron dándole el nivel necesario, y los paseos pintorescos por Villa Mercedes, merecieron su atención, porque no todos los días, se puede conjugar la confraternidad con las responsabilidades y obligaciones que tienen los periodistas deportivos que componen la FAPED.

Los cuentos del “Negro” Gómez, el tercer tiempo de los que siempre hacen el aguante, un partido de fútbol matizado en la previa, y las premiaciones a los maestros del periodismo deportivo del país muestran un sello ya impuesto, distinto y diferente, que atrapa y que engrandece a la profesión. Los chicos nuevos piden pista, y el ejemplo más claro es el “niño mimado” de nuestro querido: Manolo García, un tal Alejo.

Párrafo aparte para los que siempre están en todos los congresos como Osmar Grovas, el “Flaco” Pela, Eduardo Negro, Luis Sansalone y el “inoxidable” Gómez, donde ellos nos enseñaron muchas cosas de la FAPED, y sobre todo a quererla y respetarla. El amor es mucho más.

En la “cocina” interna, hubo temas para el debate, donde todos fueron protagonistas. Se logró restablecer nuestro ADN en Personas Jurídicas, tener un superávit positivo por las obligaciones de los círculos, se encaminan proyectos, se buscan canales de diálogos a nivel nacional e internacional, y se estableció que la ciudad de Formosa sea la sede en el 2020. Allá vamos.

Después quedan los retoques que siempre distinguen a cada familia. Venado Tuerto volvió con su plantel completo, La Rioja tiene nuevos dirigentes como Catamarca. Santiago del Estero redobló su apuesta, Chaco mostró sus credenciales, Salta, Zárate, Concepción del Uruguay, San Pedro, Mercedes, Necochea y San Nicolás siguen creciendo, Mar del Plata mostró su nivel, Comodoro Rivadavia y Trelew representaron de la mejor forma al sur argentino. No llegaron, pero siempre están presentes Jujuy, Tucumán, Paraná y Olavarría, y los organizadores, con un grupo humano enorme, nos acogieron de mil maravillas.

En este bendito país, donde todo cuesta el doble, donde la economía pasa a ser un factor determinante para los dirigentes y sus círculos, se consumió un congreso de alto nivel, que se encuadra en un nuevo desafío de crecimiento. Todos fuimos a Villa Mercedes, dejando miles de kilómetros en la ruta, dentro del objetivo que tiene como anhelo el necesario y verdadero cambio que comenzó en el 2010, y que dentro de un “descalabrado” intento de ruptura de poder, salimos totalmente fortalecido, y con una FAPED pujante, protagonista y con objetivos de grandeza.

Cuenta regresiva para Formosa 2020. Y sí de algo me emocione, a pesar de pintar canas (sabiduría y experiencia muchos dicen, pero no creo que sea tan así) fue la distinción a Américo Altavista de Mercedes, como un verdadero maestro en la profesión, donde las lágrimas pudieron más y esa sensación de merecimiento se reflejó en sus palabras.

Por último, Jorge Arias de Trelew, Chubut recibió también su notable distinción, junto a su padre de 92 “pirulos”, pero agregó en primera persona algo que impactó a todos: “Es todo un orgullo para mi este premio, ya que vengo de ganarle una pelea muy dura a una enfermedad como es el cáncer”. El recinto se vino abajo.

Esto es FAPED, la verdadera familia del periodismo deportivo. Donde la vida una vez más, también nos hace un guiño al corazón, que embellece nuestras almas.