Escape y reencuentro en el tapete: La historia de Yasmani Acosta y Mijaín López

Por Andrea Hernández (Chile) – Periodista Joven AIPS América

LIMA, Perú, 8 de agosto de 2019.- Cuando Yasmani aterrizó en Chile en 2015, sólo tenía dos cosas en su cabeza: miedo y la responsabilidad de asegurar el cupo para Cuba en la lucha grecorromana en los Panamericanos de Toronto. Y lo hizo. Consiguió el bronce y así le permitió a Mijaín López quedarse con el oro en Canadá. Hoy se enfrentó a él. No como cubano, sino como chileno. Perdió el combate, pero se abrió un horizonte. Por primera vez concretó su participación en unos Juegos Panamericanos y lo hizo ganando la medalla de bronce.

El enfrentamiento entre Yasmani Acosta (CHI) y Mijaín López (CUB) en la lucha grecorromana de Lima 2019.

La noche antes de abordar el vuelo que lo llevaría de regreso a la tierra del cañaveral con toda su delegación, tomó una decisión y escapó. Se coordinó con Andrés Ayub, luchador grecorromano chileno, hoy ya retirado, y desde entonces vive en Santiago, la capital del país del fin del mundo. La razón de su huida era encontrar una oportunidad que en Cuba no se le iba a abrir: ser la punta de lanza de la lucha grecorromana.

Su posterior nacionalización por gracia le ha permitido representar a Chile desde 2018. Estos juegos son sus primeros panamericanos.

“Salí con un poco de presión al principio. Es la primera vez que estoy en un evento así, de esta magnitud, pero a medida que fue avanzando el combate, me fui relajando más y las cosas salieron como estaba previstas”, respondió un tranquilo Yasmani Acosta luego del combate en el Coliseo Miguel Grau.

La posibilidad de competir por Chile se materializó en febrero de 2018, cuando su nacionalidad por gracia fue resuelta como ley.

La tómbola -o tal vez el destino- hizo que se topara con Mijaín López en cuartos de final. Debía enfrentar a su amigo y referente en el deporte. El combate fue por lejos el más esperado y disputado, rodeado de banderas cubanas. El forcejeo le dio la ventaja dos veces a López y una vuelta en el suelo. Sumó cuatro puntos que le bastaron para avanzar a la final.

De no haberse topado en cuartos con el mejorluchador grecorromano del mundo, muchos cubanos coinciden en que la final de Lima 2019 debió haber sido entre los dos nacidos en la tierra del cañaveral.

Para López, el enfrentar a Yasmani fue “una pelea a la cual salí a disfrutar, quería probarme. Sabía que Yasmani me conoce muy bien, con el que estuve entrenando nueve años. Fue una pelea muy buena. Yasmani es un gran atleta al cual yo tengo que agradecerle mucho, porque él me ayudó a obtener las tres medallas olímpicas que tengo hoy”, agregó el ahora tetracampeón panamericano.

Una amistad que trasciende el tapiz del deporte y la nacionalidad de sus protagonistas. “Son decisiones que toma cada ser humano, hay que respetársela. No tenía muchas posibilidades en Cuba, ya que existía Mijaín López. Creo que él optó por esa decisión, una decisión en la que le fue bastante bien porque pudo demostrarle al mundo, a Cuba, de que tenía hazaña para poder tener una medalla mundial. Obtuvo su medalla de bronce no por Cuba, sino por Chile”, señaló el tricampeón olímpico.

Por delante, Yasmani tiene el mundial de la disciplina clasificatorio a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 que se va a desarrollar en Hungría. En el caso de Mijaín, el anhelo del cubano es cerrar el ciclo olímpico quedándose con la medalla de oro en Asia por cuarta vez. Luego de Lima 2019, los panamericanos para él son un capítulo cerrado.