El «Sensei de Oro» brilló en su regreso a los Panamericanos

Por Yelimar Requena (Venezuela) – Periodista Joven AIPS América

LIMA, Perú, 10 de agosto de 2019.- Hay quienes dicen que el tiempo no espera al hombre, pero la verdad es que hay hombres que saben detener el tiempo. 

Antonio Díaz, oro 16 años después del anterior (Fotos: Vicepresidencia Vzla)

Antonio Díaz tenía 25 años la última vez que el kata tuvo cabida en los Juegos Panamericanos. Siendo el abanderado de la delegación venezolana, brilló y conquistó el oro. Santo Domingo en pleno se rindió a sus pies, estaba llamado a ser un constante ganador de la máxima cita continental, pero no fue así. La disciplina y él debieron esperar 16 años para regresar a la competencia y revalidar su título de campeón panamericano.

El caraqueño, de ahora 39 años, venció en la final al estadounidense Ariel Torres. Su impecable ejecución obtuvo un puntaje de 25.82 y lo llevó a lo más alto del podio, donde escuchó sonar una vez más el Gloria al Bravo Pueblo. Su sonrisa cauta, como siempre llena de paz, apareció justo en ese momento, en el que el tricolor venezolano era exaltado en Villa El Salvador.

Todos los asistentes lo aplauden y el resto de karatecas venezolanos lo ven con admiración. Es una leyenda viva, es el Sensei de oro.

Él, mientras tanto, sigue incrédulo sus ojos llorosos no dejaban de ver la bandera, y su sonrisa se combinó con un suspiro cuando se acercaba el final del himno. Sabe bien que este reencuentro es también una despida definitiva, pues el retiro le aguarda después de Tokio 2020. La nostalgia es evidente, pero también se percibe el alivio.

Espero más de una década y media para reaparecer en los Juegos Panamericanos y apenas tuvo la oportunidad reapareció como el campeón que es, ganador de el Récord Guinness al karateca masculino que más medallas ha ganado en competencias de kata individual. En el camino dejó al peruano Mariano Wong, al panameño Héctor Cencion y al brasilero Williames Santos, todos por lo menos nueve años menor que él.

Definitivamente, su victoria es doble. Durante años luchó porque su disciplina regresará a la cita continental con el mismo reconocimiento que tienen otros deportes. Y es que la perseverancia es un principio fundamental en la vida del karateca venezolano.

En más de una ocasión apareció en las ceremonias de premiación con mensajes como: «El Kata también quiere ir a los Juegos Panamericanos» y «Odepa el kata también es karate». Son quizás esos tantos años de lucha los que pasan ahora por su mente como una película y lo emocionan a tal punto que parece que puede llorar en cualquier momento.

Con su oro panamericano al cuello, el bicampeón mundial, ahora sí se enfoca de lleno en los Juegos Olímpicos, que son la verdadera razón por la cual retrasó su retiro. Era imposible poner fin a su carrera, de ocho podios mundialistas y 16 títulos en Campeonatos Panamericanos de Kata, sin siquiera intentar clasificar a la máxima cita del deporte.

Sí, quizás era osado quedarse, pero -en la filosofía de Antonio- valía la pena el riesgo porque nadie te puede decir cuándo empezar o cuándo parar, solo tú debes saber cuándo tomar esa decisión.

Él escogió quedarse y luchar por ir a los Juegos Olímpicos, aun cuando a su historia no le hacen falta agregados para ser perfecta.