El fútbol femenino sudamericano: “El momento de brillar es ahora”

Por Guillermo Altmann (Uruguay) (*) 

MONTEVIDEO, Uruguay, 1 de julio de 2019.- “Hay que llorar al comienzo para sonreír al final. Cuando digo eso, es querer más, entrenar más, es cuidarse más, es estar pronta para jugar 90 minutos, más 30 minutos, lo que dure el juego”. En medio de lágrimas, con la poca fuerza que le quedaba tras un angustiante alargue contra Francia, así se despidió la brasileña Marta del Mundial 2019, el último para la mejor futbolista de la historia. Con el récord impresionante de 17 goles en este torneo e infinitos premios individuales, su poderoso mensaje fue dirigido a las niñas y adolescentes brasileñas que son el futuro del fútbol femenino en ese país.

Marta (10) festejando un gol de Brasil en su último Mundial femenino (Francia 2019). Fue el quinto, a sus 33 años. En todos marcó goles (Foto: DW).

Luego de haber visto en vivo a la mayoría de las selecciones del Mundial femenino de la FIFA, es notoria la distancia que hay entre las selecciones europeas de élite con las del resto del mundo, con la salvedad de Estados Unidos y Japón, dos potencias económicas globales. La principal diferencia está en el estado físico de las futbolistas: en las europeas se puede observar claramente que el entrenamiento de alto rendimiento es una parte integral en todo el plantel; en las otras selecciones el rendimiento físico -e incluso en ocasiones su aspecto físico- demuestra que se trata de futbolistas amateurs.

En general el fútbol que practican todas las selecciones es realmente muy atractivo. Se intenta jugar mucho por bajo, a un toque, en busca continua de espacios y con un ataque bastante vertical. Esto último queda de manifiesto en los segundos tiempos y en los alargues, donde muchos partidos terminan con un ida y vuelta feroz que poco tiene que ver con el fútbol masculino, más estudiado, parejo y constante a lo largo de todo un partido.

La razón principal es el desgaste que tienen las futbolistas, que evidencia la falta de alto entrenamiento y competencia en muchas de ellas, una situación en la que salen beneficiadas las selecciones europeas de élite, físicamente superiores. Ahí está el punto que reclama Marta: el compromiso de parte de las generaciones futuras con buscar igualarse.

El momento de las mujeres en el fútbol ya está aquí y son ellas mismas las que deben aprovecharlo. En base a exigencias de la FIFA las distintas confederaciones se han comprometido a apoyar el desarrollo del fútbol en sus continentes a través de sus asociaciones. La profesionalización tendrá que ser acompañada del apoyo social y empresarial para sustentar este desarrollo y lograr profesionalizar el fútbol femenino.

La FIFA reconoció oficialmente el fútbol femenino en 1980, por lo cual si tomamos como referencia el fútbol masculino, el fútbol femenino está casi 100 años atrasado. En los comienzos de 1900, cuando se creó la FIFA, se comenzó a forjar la rica historia futbolística de Uruguay, aún cuando todos pensaban que la diferencia entre el fútbol europeo y el del resto del mundo tenía una abismal diferencia.

Si le damos el apoyo que corresponde al fútbol femenino, muchas selecciones sudamericanas también podrán regalarnos hazañas como las de la Celeste. Para esto varias cosas deben cambiar; depende de las confederaciones, las asociaciones, los clubes, las futbolistas, las y los entrenadores, los medios de comunicación, los patrocinadores y demás actores.

En este momento en Sudamérica, y en Uruguay principalmente, estamos a un nivel muy bajo -con la salvedad de Brasil-. El camino a recorrer es grande. Pero si hay un proyecto serio las chances de crecer rápidamente son claras. ¡El momento de brillar es ahora! 

(*) Reflexiones después de haber trabajado en la Copa Mundial Femenina de la FIFA Francia 2019.